ECONOMÍAS REGIONALES

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Por Luis Balestri

Hoy en la agenda pública el desarrollo de las Economías Regionales es un tema recurrente. Entre dos visiones opuestas, la del desarrollo próspero por la incorporación de producción sojera en territorios que antes no estaba y la de la asfixia por el ingreso indiscriminado de las importaciones y la falta de inversión pública para impulsarlas, este artículo busca encontrar una historia de las Economías Regionales que nos ayuden a pensar que está pasando y cuál sería el camino para su promoción.

El concepto de economías regionales tiene cierta ambigüedad, como casi todos los términos que usamos en las ciencias sociales. Se trata de una noción que si bien se utiliza desde hace bastante tiempo, no tiene un significado homogéneo. Se usa referirse a una serie de producciones agropecuarias y agro-industriales realizadas en las zonas extra-pampeanas. Sin intentar agotar la nómina podemos pensar en los cítricos, las manzanas y peras, uvas y aceitunas, azúcar, tabaco, yerba mate y té, miel, algodón, arroz, maderas, frutas finas y aromáticas.

De un modo más amplio, también se usa el concepto para intentar diferenciar los pequeños productores que, más allá de la Pampa Húmeda, producen cultivos que no son las tradicionales exportaciones de bienes que ajustados en procedimientos y costos a las exigencias de los mercados mundiales.

Al ser una diferenciación de sentido práctico, las zonas extrapampeanas y sus productores no son tomados como referencia al momento de elaborar estadísticas,  por lo cual no hay estudios oficiales que unan a todos esos sectores heterogéneos y permitan ver su evolución en el tiempo y evaluar sus problemas conjuntos. No obstante, se estima que alrededor del 5% de nuestras exportaciones proviene desde estas regiones.

¿Qué diferencia podemos encontrar? La pampeana es una región homogénea, con muy buenos suelos para los productos agrícolas demandados en el mundo y un adecuado régimen de lluvias. Cuando en Argentina se impuso a sangre y fuego el llamado modelo agroexportador, se transformó en la cabeza de puente de nuestra integración a la división internacional del trabajo que impuso Inglaterra.

Vale una digresión. Para 1860 existían en las Provincias del norte “economías regionales” y su defensa fue el origen de las montoneras. El libre cambio que se impuso después de Pavón las destruía y por ello se sublevaron ocasionando una de las masacres más espantosas de nuestra historia.

Existe un cierto ocultamiento histórico de esa violencia ejercida “a degüello” (porque como siempre, había que escarmentar) realizada por el “ejército nacional” de Mitre sobre los gauchos montoneros de las provincias del Norte. Agotada la resistencia de esas regiones, vino la segunda parte de la misión: la “conquista del desierto” que con Roca a la cabeza, limpiaron los “primero habitantes” de nuestras tierras, que aun dominaban las provincias del Sur.

El Proyecto del 80 realizó las principales obras de infraestructura diseñadas de un modo que permitiera con rapidez y bajos costos sacar la producción exportable. Toda la logística confluía como un embudo en el Puerto de Buenos Aires comunicando la Pampa Húmeda y al cabo del tiempo se generó un modo capitalista de producción, y gradualmente, los empresarios agropecuarios fueron reemplazando a los productores.

Gradualmente, se localizaron las industrias que procesan los productos pampeanos en la región,fueron creciendo algunas ciudades medianas y, de modo particular, el gran conglomerado del úniconodo urbano internacional de la Argentina: el Área Metropolitana de Buenos Aires. De modo inverso, las producciones “regionales” se estancaban o desaparecían provocando una inmensa migración hacia esos centros y despoblando un importante número de ciudades intermedias.

Al final, la parte central de la región pampeana se transformó en el núcleo de una revolución tecnológica que permitió aumentar con creces la productividad, generando economías de aglomeración con la interesante rebaja de costos para los sectores privados que aumentan sus ganancias.

El crecimiento pampeano significó la marginación de las restantes economías productivas del país. Intentamos destacar que el supuesto rezago de las economías regionales no es consecuencia de su incapacidad, sino de una decisión política de inserción dependiente al mundo.

En consecuencia, las economías regionales son conjuntos heterogéneos de producción, con formas y estructuras diferentes, costos y modos de comercialización particulares, destinados a mercados alternativos y, a veces, con importantes distancias a centros de consumo o procesamiento. Los productores de esta economía abarcan un abanico amplio de niveles socio-económicos.

Es muy difícil tratarla como una economía común, pero podemos encontrar algunos problemas parecidos: altos costos frente a precios internacionales subsidiados, dificultades de acceso a logística y transporte para acceder a mercados internacionales y, por momento, caída de estos precios. En general, es una economía que requiere fuertes acciones desde el Estado para prosperar, siendo a la larga un aporte también al arraigo de los pobladores a su propia ciudad (la mayoría de los migrantes internos lo hacen por razones económicas, en busca de trabajo).

Es común que cuando se hable de economías regionales, se cambie el sentido del término, asociándolo con los productos y productores de la pampa húmeda instalados en otros territorios, debido al corrimiento de la frontera agropecuario. Esto es un error de base, ya que esos mismos productores son los que originan de algún modo la crisis de estas economías, al imponer un monocultivo como única salida.

En el 2015 los productores regionales se sumaron al reclamo para la devaluación y rebaja de retenciones. Producidas, ambas medidas significaron una lluvia de dólares para quienes producen en la Pampa Húmeda, pero no modificaron a las llamadas economías regionales, las cuales no cumplen función en el modelo agro-exportador.

La situación enseña la necesidad de abordar con autonomía las economías regionales, sin colgarse de los reclamos de la pampa húmeda, es necesario y adecuado.Es que su problemática obedece a otras cuestiones.En los complejos agroalimentarios donde se forma el precio de muchos productos regionales existen posiciones de dominancia; por lo cual esas empresas, además de decir cuál es el precio, imponen exigencias de calidad y formas de pago, con lo que definen los modos de acumulación de los productores extra-pampeanos. Intentar el desarrollo de estas regiones exige estudios de estas cadenas y buscar mecanismos para cambiar la relación de fuerzas.

Desde el punto de vista del hábitat, estas acciones se tornan necesarias para evitar la macrocefalia de los conglomerados urbanos, hacia el fortalecimiento de una red de ciudades intermedias.

También hay que solucionar las carencias de comunicación de estas regiones. Fue mucha la inversión pública en estos últimos años, pero aun las economías regionales tienen desventajas en la logística necesaria para apoyar la producción.

En consecuencia, sus problemas exigen una planificación adecuada a cada tipo de región según sus características sociales y productivas y el estudio pormenorizado de cada una de las cadenas, verificando costos y apropiación de márgenes. Desde el conocimiento de estas realidades se podrá encontrar herramientas adecuadas para intentar modificar la realidad.

Hay algo que puede ser hecho en común: la unión para el accionar político. Si bien las soluciones son diferentes por lo específico de cada producción, la unión de todos dará más fuerza en el momento de intentar el cambio.

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