HABITANDO EL AISLAMIENTO #3 ¿PERO… CÓMO LLEGAMOS ACÁ?

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La Argentina atraviesa su tercera semana de aislamiento social. Mientras los días pasan y los plazos se van alargando, uno intenta reconstruir cómo fue ese tiempo previo. Aquel que comenzó cuando nos enteramos de algo inusual que ocurría en China, y se vivió como una tensa transición a medida que esa realidad al principio ajena iba sintiéndose cada vez más cercana, hasta instalarse definitivamente en nuestro contexto.

Así surgió esta charla/entrevista con distintas personas, de distintas edades y distintas ocupaciones, intentando armar un registro amplio y diverso.

Fotografías: Cecilia Molinaro


A. tiene 24 años y estudia periodismo. La cuarentena la encontró esperando el inicio de la cursada 2020, trabajando para diversos medios digitales y viviendo con sus padres en un departamento de San Telmo.

 

El primer recuerdo que tengo relacionado a coronavirus fue por diciembre del año pasado, cuando leyendo notas de internacionales en agencias de noticias, saltó que habían detectado casos en una ciudad de China, que en ese momento eran catalogados como neumonía. En ese momento no estaba el concepto de que eso era un coronavirus, porque todavía no se había terminado de investigar. Y supuestamente estaban relacionados con un mercado que vendía animales de todo tipo. O sea, murciélagos, víboras, anguilas, pangolines y todas esas cosas que comen los asiáticos.

Más o menos en febrero/marzo fue cuando pude tomar dimensión de lo que implicaba esto. No puedo decir que hubo un momento en que dije “esto va a venir para acá” sino que empezaron a llegar noticias de casos en España, en Italia, y ya se había diagnosticado que era un coronavirus. Y obviamente, pensé “bueno, si llega allá… ¿por que no va a llegar acá? ¿qué nos diferencia a nosotros de esos países, que estamos a un océano de distancia? ¡Eso no es problema! La gente viaja en avión, en barco, hay gente que viene acá, gente de acá que va para allá.” Yo sabía que no iba a venir solamente de China, no fui de la gente que creyó que “los chinos nos iban a traer el coronavirus”.

Y con respecto a mi cursada, obviamente me preocupé, pero como todavía no había casos acá cuando me inscribí, pensé “puede ser que arranquemos las clases teniendo cuidado”. Pero bueno, avanzó muy rápido. Entonces no se como vamos a hacer para arrancar las clases, porque supuestamente tenemos que cursar online, pero digamos… hay materias que claramente no se pueden dar asó, que requieren de ir a hacer entrevistas, salir y hacer trabajo de campo. Entonces, a mi me está afectando mucho, en ese sentido, porque directamente va a ser un cuatrimestre perdido, y yo tengo que admitir que tampoco tengo tanto apuro, pero tengo amigxs que están a punto de recibirse y que van a tener que hacer un cuatrimestre más solamente por esto. Entonces, puteo a la gente que no está respetando las recomendaciones, porque por culpa de toda esa gente vamos a seguir así un montón de tiempo más.

En cuanto a las medidas , me parece que están bien, son necesarias. La cuarentena está bien proponerla y hacerla de manera anticipada, porque si llegas a lo que pasó con Italia… Me parece que tenemos la posibilidad de frenar muchísimo antes el avance. Igualmente, los casos van a aparecer, pero por lo pronto no van a aparecer personas nuevas dentro del país, si no que los casos que están, son los que están acá, y eso me parece que está bien. Lo que no me parece que esté bien es la actitud de determinadas personas de creer que porque están en cuarentena están de vacaciones. No estás de vacaciones. No es para irte a la playa, ni para salir a sacar a tus hijxs al parque… una cosa es que vayas al supermercado, que saques al perro, que des la vuelta manzana, pero no más. Me parece que eso también es parte de la falta de empatía de algunas personas.


I. tiene 29 años, es arquitecto y docente universitario. En enero había viajado a Taipei para reencontrarse con su familia taiwanesa luego de años sin verse. Inesperadamente, esto le permitió experimentar las medidas contra la pandemia mucho antes que la mayoría de nosotrxs. Así, supo lo que podía llegar a ocurrir acá con anticipación desde aquel pequeño país contiguo a China, que hoy es tomado como referencia internacional en contención de contagios.

 

La primera noticia que tuve de coronavirus tiene mucho que ver con la planificación de mi viaje a taiwán. Ya tenía comprados los pasajes y estábamos haciendo los preparativos; y ahí empezó a sonar un poco el tema, ya como algo grave, “de una”. O sea, me enteré bien al principio del brote, pero los medios taiwaneses ya lo pintaban como algo serio y grave, un poco por el miedo al SARS y un poco porque allá hay medios bastante anti-China, que todo lo que sucede ahí a veces lo muestran con un poco más de gravedad de lo que es, pero creo que en este caso no se equivocaron. Fue y sigue siendo realmente grave.

Creo que empecé a tomar conciencia de lo que iba a pasar en Argentina a mitad del viaje en Taiwán, cuando empezó a haber casos en Europa, y pensé “a Argentina llega en cualquier momento”. Con respecto a mí, cuando llegué a Taiwán, apenas me bajé en el aeropuerto, con los controles que me hicieron -y en ese momento casi no tenía casos todavía- me di cuenta que no era nada leve. Por otro lado, estando en Taiwán, fui viendo cómo la gente se prevenía, lo difícil que se hizo conseguir barbijos hasta que el gobierno impuso regulaciones de compraventa y producción, sentí la gravedad del problema.

Igual, no sentía mucho miedo, y me decía que “no era para tanto”, al menos allá, donde hay un sistema de salud muy eficiente y desarrollado. Pero no pensé mucho en lo que iba a pasar acá en Argentina, hasta que me estaba volviendo. Ahí sí empecé a imaginar un poco lo que iba a suceder, cómo iban a reaccionar los medios, el gobierno. Tal vez no esperaba una cuarentena total, sobre todo en los primeros días acá, porque en los otros países, tanto en europa como en Asia, no se hizo cuarentena total. En Asia, un poco porque no hubo tal necesidad, por los sistemas de salud ya mencionados, y un poco por el modo de habitar que tienen los asiáticos. Son más cuidadosos, la distancia social se respeta mucho, y sobre todo el control de fronteras es muy fuerte.

Creo que la reacción del gobierno fue bastante buena, rápida. Hay tantos factores que se tienen que cruzar, sobre todo en el manejo de un país… pero para lo que Argentina puede, la respuesta fue relativamente rápida. Para mi pudo haber sido aún más rápida, siendo de los últimos de los países a los que llegó el virus y habiendo tenido cierta experiencia de Asia y Europa, pero creo que este distanciamiento social, esta cuarentena obligatoria, es productiva. Porque hay una realidad también: en otros países como los de Europa, no hubo tal velocidad para una cuarentena total porque confiaban un poco en su sistema de salud, las condiciones de habitar que tienen, un nivel económico mayor. Entonces creyeron que podían lidiar con esto y al mismo tiempo tener al país funcionando. Cosa que, se ve que en Italia y en España no lograron, que justamente son los más complicados en Europa.

Creo que el gobierno se dio cuenta en un punto, ya no se si rápido o no, que si esto entraba en nuestro país con el sistema sanitario que tenemos, con las condiciones de hacinamiento que hay en muchos lugares, se iba a tornar muy rápidamente en algo imposible de controlar. Así que bueno, creo se retrasó un poco la orden de no ir a trabajar o el no haber suspendido las clases un poco antes. Aunque todavía no se sabe muy bien cuáles serán las consecuencias de esto, no creo ni que lo sepamos de acá a un año, hasta que primero termine el virus y luego haya una evaluación total.

Y acá, a futuro, yo creo que en Argentina vamos a tener un mes de cuarentena por lo menos y va a llegar un momento en que sea por presión económica, social o algo, que no se va a poder controlar, por un tema de que gran cantidad de personas no pueden vivir de nada. Y por otro lado lo que está haciendo el gobierno de entregar una cierta cantidad de dinero tiene sus límites. O se empieza a fabricar dinero o “economía ficticia”, que también tiene un límite temporal. No es una cuestión de que sea redituable, sino de posibilidades de producir, y hay que ver cómo termina. Pero creo que el futuro no se puede ver de acá a más de un mes, así que por lo pronto, vamos a estar “encuarentenados”.

L. tiene 56 años, es médica infectóloga y docente. Por su especialidad, tuvo noción de que algo a nivel epidemiológico estaba por ocurrir con bastante anticipación, y hoy se encuentra en la primera línea de la lucha contra la epidemia desde el Sistema de Salud Pública.

La primer noticia que tuve de esta pandemia fue en diciembre. Se supo que había un nuevo virus en China y se empezó a investigar el tema, especialmente en el lugar donde trabajo con residentes. En ese entonces estaban las definiciones de cuáles eran los casos, y todo quedaba circunscrito a esa provincia de China que no sabíamos ni pronunciarla. Después el mapa se empezó a ampliar…. el mundo está tan interconectado, más allá de que actuaron bastante rápido, nada… la gente se mueve, y cómo se mueve la gente, se mueve también lo que lleva consigo.

Me parece que en Argentina tuvimos una ventaja que fue la experiencia previa de otros países, entonces estamos aprendiendo de sus errores, y la verdad que las medidas sanitarias acá han sido oportunas. Hay mucha gente trabajando, leyendo, preguntando. Pero es algo nuevo, y eso pone en jaque el sistema, como cualquier situación de contingencia. Todos tenemos que trabajar, cada uno en su lugar para que esto pueda funcionar lo mejor posible.

Estas medidas de aislamiento, mal llamado cuarentena por una cuestión histórica, lo que tratan es de disminuir el número de contagios en forma abrupta y dar al sistema de salud el tiempo para poder asistirlos en una forma correcta. Y que la gente sepa cómo lavarse las manos, cómo se transmiten algunas cosas, y cómo evitarlo.

Las medidas que se tomaron acá son muy oportunas. Hay lugares donde son más fáciles de cumplir, y a otros les resulta más difícil, algo que tiene que ver con lo social. Después vendrá el sacudón económico que va a tener en el mundo, y principalmente los grupos más vulnerables. El impacto en los grupos que trabajan de forma informal, lo van a tener en el dia a dia, por más que tengan apoyo. Va a haber una crisis social, que significa todo: social, sanitaria…

A.es escritor y guionista. Desde hace años se dedica diariamente a leer noticias y portales para armar los textos de actualidad de un popular conductor de radio y televisión, y eso le hizo prestar atención a las noticias de Wuhan hace tiempo. La cuarentena lo encontró ya entrenado, porque un problema de salud lo obligó a quedarse en casa durante un largo período durante 2019.

 

Yo trabajo en producción periodística, así que habrá sido hacia los primeros días de febrero que escuché que había un virus en una provincia china que no sabía donde quedaba.

En cuanto escuché que Milán era un foco del problema, me pareció que podía rebotar acá, porque con la conexión que tenemos con Italia -por la cantidad de gente de ese origen que tenemos- supuse que iba a llegarnos. He viajado a Roma dos veces, así que sé que es uno de los destinos más populares. O sea, si uno quiere entrar a Europa, Madrid y Roma son para nosotros lugares más baratos. Entonces, era obvio que iba a venir muchísima gente de allá.

Mirá, hay un libro que se llama “Solo los paranoicos sobreviven”. En mi caso, yo me stockeé antes del decreto, y  una semana antes saqué bastante dinero en efectivo, porque teniendo en cuenta la transmisibilidad del virus, es lógico que en algún momento va a empezar a faltar el efectivo en los cajeros, e iban a empezar a faltar ciertos productos, porque se está tabicado todo el país. O sea, es lógico que a algún lado los camiones no lleguen, y que no iba a ser tanta la voluntad de la gente de llevarse de todo, sino que se iba a complicar mucho la logística.

En este momento más que nunca nos vamos a dar cuenta de la tragedia que fue para la Argentina la decisión de Menem de desmantelar los trenes. Nos vamos a dar cuenta de la dimensión histórica de esa barrabasada, porque hoy vamos a exponer a 20 camioneros por lo mismo que llevaría un tren de carga. Pensando en un vagón por camión, un tren de cargas puede llevar hasta 80 vagones, estamos exponiendo a 80 personas cuando podríamos manejar 3 personas en una locomotora…

Yo creo que el estado argentino pasó rápidamente de minimizar absolutamente el problema a tomar cartas en el asunto, y creo que se están haciendo las cosas muy bien. Espero que no hayan chicanas en el Congreso para publicar alguna ley con pocos diputados.

Me parece que se está actuando muy bien con todos los estamentos y me dio mucha tranquilidad no ver una apuesta del Estado por una facción, sino un presidente con todas las vertientes políticas. O sea, el dia del decreto estaba Kicillof, kirchnerista puro; Perotti, un representante de los que se llaman “peronismo racional”; el PRO con la Capital -que va a ser junto con la Provincia el lugar más afectado, que concentran el 70% de la población- y un gobernador radical muy cuestionado por el ala dura del gobierno, así que eso me dio mucha tranquilidad. Y sobre todo creo que es genial que no haya estado la grieta, o sea que no haya estado ni el ex gobierno ni el anterior gobierno. Me parece que increíblemente, los sindicatos están haciendo un gran trabajo. No esperaba esto.

G. es médica, y el anuncio de la cuarentena la encontró haciendo la residencia en una ciudad patagónica a sus 27 años. Decidió volver a Buenos Aires para estar cerca de su entorno familiar y de su pareja, y para enfrentar la epidemia desde el sistema público de salud, donde trabaja.

 

Recuerdo haber leído un día en el diario, como una noticia más, que en China había 42 infectados por un nuevo virus respiratorio, y que tenía algo que ver con los murciélagos. Fue a finales de diciembre, principios de enero. Pero a mi no me llegó por el ámbito médico, capaz tiene que ver con que trabajo en atención primaria y en principio no nos afectaba tanto.

Cuando el virus empezó a llegar más para “este lado del mundo”, lo que hicieron los medios fue tan siniestro, que yo estaba más enojada por eso que nada, y a la gente que me preguntaba trataba de calmarla diciendo “bueno, hay otros virus que tienen mayor mortalidad y la gente no se preocupa por esos, y sí se preocupa por esto que todavía ni se acercó a América”. Y después de repente cayó un caso acá y fue “ah listo…”. Pero no se si en algún momento tomé conciencia antes de que empezara a estallar todo.

Me parece que lo que está haciendo el Estado ahora está muy bien. Estoy de acuerdo con casi todo, por lo menos en lo que Salud respecta. Obviamente, teniendo en cuenta lo que pasó en otros países, las medidas que se están tomando acá están mucho mejor y con mucho mejor timing.

Ahora, pintar panorama de acá a futuro, ni idea. Y cualquiera que se atreva a hacerlo creo que está mal, porque no tenemos ni idea. La mayoría de las cosas del virus no se saben, la mayoría de los comportamientos en la mayoría de las personas no se saben… todo lo que se puede pintar a futuro, lo único que hace es generar más incertidumbre. Porque son más teorías, entonces circulan más cosas diferentes, y uno no sabe en quién confiar, a quién creerle y cómo actuar en función a lo que dijo uno o dijo el otro.

Me parece que, real, lo que hay que hacer es ir viendo dia a dia, estar a pleno con las medidas de cuidado… o sea, el panorama a futuro no está bueno. Eso es lo máximo que podemos decir con certeza, pero más que eso no sabemos, no tenemos idea, porque nadie tiene idea. Quizás mañana aparece alguien que dice “che, descubrí esto, esto y esto, y esto funciona así y asá, y lo demostré de esta forma”, buenisimo, joya, ahi veremos.

Pero por ahora, nadie sabe nada.


H. es economista y trabaja para el Estado Nacional. La cuarentena lo encontró preparando un proyecto para llevar adelante con la nueva gestión, y terminando de instalarse en el departamento que estaba remodelando luego de su casamiento en noviembre pasado.

 

Creo que para la mayoría de nosotros, el coronavirus fue un asunto bastante ajeno, colateral y lejano. Estuvimos con muchísimos cambios todos estos meses. Si me pongo a repasar la cantidad de sucesos intensos que venimos viviendo en el mundo, la región y el país desde 2019, no se… creo que este es un buen eslabón de esa cadena que arranca con todos los procesos de estallido social en Sudamérica, la casi guerra entre Irán y Estados Unidos, la situación cada vez más cruda en Venezuela, las elecciones en Argentina y sobre todo el golpe de estado en Bolivia, hicieron que el 2019 terminara con un montón de temas muy grosos.

Y el 2020 lo arrancamos concentrados sobre todo en la cuestión de la deuda externa y el FMI, y en algún punto nuestra concentración fue toda hacia ese lado, hacia cómo iba a ser el desenvolvimiento de un gobierno nuevo, popular, con una gestualidad que nos sorprendía a todos, que contenía a muchos.

Creo que la primera sensación respecto de que el coronavirus fuera algo que nos impactara tuvo que ver con un comentario de una colega que decía “Alberto en el plano interno está haciendo todo bien, pero lo que lo puede llegar a embromar son los frentes externos: la deuda, el coronavirus, etc.” ahí empecé a pensar que la parálisis económica en China podría llegar a ser delicada para la situación de nuestro país y sus exportaciones.

Pero la verdad es que la mayor parte del tiempo para mi era como “uh mirá, una epidemia que arrancó en China con un plato exótico de sopa de murciélago”. Y recibí un par de videítos donde mostraban el origen de la epidemia y la velocidad de actuación del Estado chino en construir decenas de hospitales en muy pocos días, videos con drone que mostraban cientos de grúas, trabajando en simultáneo para poder atender la situación. Esa fue la primera noción: “que magnifica la capacidad de un estado fuerte, centralizado”. Pero era nada más que eso.

Después, click, con esto de que podía llegar a afectar a Alberto, y ahí me empecé a preocupar.

Y específicamente, el 14 de marzo con nuestra agrupación teníamos un plenario que venía medio en discusión, y un par de días antes una compañera empezó a plantear “che, ojo, porque tal vez haya que posponerlo”, y ahí arrancó toda una trifulca, en donde empezó a discutirse “no”, “sí”, “hay que hacerlo”, “no hay que hacerlo”, “están exagerando”, “lo del coronavirus es una epidemia mediática”, “no, no, es serio”, y esas tensiones clásicas que me parece que tuvimos todos, las interpretaciones individuales y colectivas de lo que estaba pasando. Y eso empezó a surgir esa semana, me acuerdo específicamente de ese día, porque el martes anterior habíamos tenido una reunión en donde ni se había hablado del tema coronavirus, ni existía.

El tema empezaba a sentirse como algo cercano, y algo de la política también. Y bueno, en ese contexto en nuestro caso decidimos ir a un mayorista a hacer las compras, no tanto en vistas a un problema futuro de abastecimiento o de posibilidad de salir a hacer compras -nosotros veníamos ya incorporando a nuestra organización del hogar las compras así.

Cuando estuvimos en el mayorista me llamó la atención ver dos personas de rasgos orientales que tenían un barbijo cada una. Y eso fue un poco loco, pero como el virus surge o empieza a expandirse en China, pensé “bueno, qué fuerte, porque yo me lo tomo a la ligera, no pasa nada, hacen mucho escándalo, pero no es tan grave, no va a llegar a la Argentina” y mi sensación seguía siendo así, más de analista que de sentirme un sujeto que potencialmente podía ser afectado por la situación.

Bueno así fue que hicimos la compra, y fue exactamente una semana antes que empezase la cuarentena obligatoria. Se siguieron cancelando cada vez más movimientos, actividades, reuniones, pero hasta que no llegó el anuncio presidencial definitivo el jueves, no nos lo tomábamos tan en serio. Si hacíamos un poco lo de los codos, quizás un poco más en chiste que otra cosa.

 

Ahora, lo que está haciendo el Estado Nacional me parece correcto, yo creo que la Argentina es un país muy singular desde el punto de vista de la conformación de sus estructuras: su estructura estatal, su estructura social, su estructura productiva, su estructura organizativa.

Por otro lado, la existencia también de un sistema de salud pública, de un sistema educativo y universitario también son muy singulares de la Argentina.

Creo que lo que está haciendo Alberto es correcto y responde a las características que tiene la Argentina. O sea, hay que aprovecharlas. No se si seria lo mismo aislamiento y las medidas de abastecimiento y de contención de la recesión económica y las dificultades en los ingresos de muchas personas, si se pudiera desenvolver sin la existencia de estas organizaciones libres del pueblo. Los movimientos populares, por ejemplo, que desde hace mucho tiempo, básicamente desde su conformación, son los que vienen dando asistencia alimentaria y organización a los sectores más vulnerables, son los que hoy pueden garantizar parte del abastecimiento que se va a cortar, o que se corta, porque se cortan un montón de cadenas comerciales mercado-internistas fruto del aislamiento. Los sindicatos ofreciendo sus hoteles para dar camas de tratamiento hospitalario, es también parte de las soluciones que habilitan la posibilidad de hacer real y efectivas estas medidas.

Veo un horizonte de acá a tres meses más o menos -es una percepción, no tengo ningún fundamento, no estoy siguiendo el tema con detalle. Pero creo que de acá a tres meses vamos a tener una vida con distintos tipos de alteraciones, vinculadas al aislamiento, a la no conglomeración, a políticas extraordinarias en esto de contener los problemas económicos que significan una recesión.

Lo interesante es que es una especie de recesión planificada. Pero bueno, Dios quiera que no tengamos sequía, que podamos hacer seguir funcionando los negocios principales del PBI argentino para que la cosa no se vaya realmente al carajo.

Alberto Fernández está dando una enorme muestra de su capacidad para construir consensos políticos. Esa capacidad le hace valerse el respeto y la centralidad de un montón de sectores de intereses y sectores de opinión de nuestro país. Y eso me parece que es una bendición para atravesar una crisis generalizada, el tener al frente de su capitaneo, a una persona con esa capacidad para construir consensos enunciativos, consensos de acción, discursivos, políticos. Quizás si atravesamos con esto con la menor cantidad de dificultades posible, creo que parte de las características argentinas van a modificarse también, y espero que en un sentido positivo, a partir de esta crisis.

Las características que están haciendo posible que seamos un país ejemplo en el tratamiento de este virus, porque somos un país del tercer mundo, un país que al mismo tiempo está en el G20, un país que tiene siderurgia y soja, un país que tiene minería y automotrices, y tiene mercado interno y exporta químicos. Bueno, somos un país muy complejo, que tiene sindicatos, movimientos piqueteros… y que todo lo tiene en una medida bastante desarrollada, pero bastante atrasada al mismo tiempo. Esas características que son las que han hecho posible que la Argentina sea hoy el caso ejemplo que es, pueden modificarse desde el punto de vista subjetivo y desde el punto de vista material. Porque si desde el punto de vista subjetivo logramos consensos para aplicar las medidas que el Estado tenga que aplicar para modificar las estructuras organizativas y materiales de la sociedad, entonces la cosa va a cambiar.

Creo que tenemos un par de meses de modificaciones relativamente críticas en nuestro modo habitual de vida, eso espero que signifique mejorías para varios, por lo menos cuando la etapa crítica o aguda sea saldada, y creo que vamos a tener un montón de modificaciones más estructurales en la agenda a partir de esta crisis mundial.

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