HABITANDO EL AISLAMIENTO #7: MADRYN, UNA CIUDAD FRENTE A LOS LÍMITES DE SU NATURALEZA

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“Naturaleza muy cerca” es el lema turístico de la ciudad de Puerto Madryn (Chubut, Patagonia Argentina), que en tiempos de cuarentena cobró total vigencia. Mientras los animales se animan a romper las barreras y pisar las calles, la realidad social y laboral está lejos de estas postales románticas.

por Diego Núñez de la Rosa


Guanacos en las playas, lobos marinos en el asfalto de la avenida costanera, manadas supernumerarias de delfines, manchones rosas de flamencos en la orilla y cardúmenes de peces de todos los tamaños, son algunas de las escenas que comparten por redes sociales: ciudadanos en “cautiverio” sobre fauna salvaje en libertad.

Madryn es una ciudad multifacética y compleja. El Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) en el contexto de la pandemia por COVID-19, no ha hecho más que agudizar algunas de sus contradicciones urbanas.

Privilegiada por un entorno natural único, del cual también es parte la Península Valdés, se encuentra en la Bahía Nueva del golfo homónimo con características de lago, al que año a año arriban miles de ejemplares de ballena franca austral para aparearse y reproducirse. Pero donde también pueden observarse un sinnúmero de especies marinas y terrestres, que buscan las particulares condiciones ambientales y ecosistémicas que les brindan cobijo y alimento.  Con playas amplias de arenas finas color miel, cortadas por acantilados desde donde se puede otear un horizonte 360º donde se funden mar y estepa patagónica.

Así como en otros lugares del mundo se ha dado cuenta de la disminución de la presión urbana sobre la naturaleza, en Madryn la paralización de la actividad ha permitido postales como las descriptas.

Naturaleza sin límites fue un slogan previo al actual, haciendo referencia a la misma idea. Nada más alejado de la realidad. Madryn ha aumentado 14 veces en población desde 1970, y es una de las ciudades argentinas con mayor ritmo de crecimiento. Los límites a la naturaleza no han hecho más que imponerse en los últimos 35 años y por ello el ambiente parece agradecer la cuarentena y quietud de sus aproximadamente 115 mil habitantes.

Qué paradoja. Esta abundancia de animales re-apropiándose del espacio y trasponiendo lo urbano, no haría más que potenciar el diferencial competitivo que Madryn promociona como ciudad turística. Basta pensar en la imagen de una persona besando a un lobo marino en el promocionadísimo “Bautismo con Lobos” que el Ente Mixto de Turismo, y muchas operadoras de la actividad, ofrecen como actividad posible a realizar. Pero, coronavirus mediante, el turismo está en jaque en todo el mundo y Madryn no es la excepción. Hoy la cercanía con la naturaleza, su mayor virtud, es más real que nunca y no se puede explotar económicamente. Confirmación trágica de las incompatibilidades urbanas turísticas cuando de promocionar contacto con fauna salvaje se trata. Murciélago, pangolín y lobo marino se hermanan desde lo simbólico.

Pero el turismo no es la principal ni más importante actividad económica de la ciudad y tampoco la más afectada. Al lado de la tan promocionada convivencia entre lo urbano y lo natural, se encuentra una mega fábrica de aluminio con un puerto mineralero al que no dejan de arribar buques de gran porte con alúmina, coque y generadores eólicos.

Madryn es lo que es gracias a ALUAR (Aluminio Argentino), empresa de capitales nacionales que instalada en el año 1974 convirtió al tranquilo pueblo costero en una ciudad industrial, dándole trabajo a miles de personas con diversos niveles de formación que llegaron buscando sus altos salarios. Es de imaginar cómo esto impactó en la economía doméstica generando puestos de trabajo y actividades subsidiarias, que van más allá de la de la fábrica en sí. Un paralelismo siempre a la mano son Los Simpson: Springfield y la influencia social/económica de su planta nuclear.

Hoy, como efecto del COVID-19, ALUAR ha disminuido al 50% su capacidad productiva. Esto es, cubas de aluminio fundido que deben permanecer constantemente en proceso de electrólisis, apagadas sin fecha cierta de reignición. Mientras que su personal trabaja sólo dos semanas de cada mes y cobra un 30% menos de su salario.

Impactos. Ambientales, naturales, económicos y humanos. Impactos que son admirados por las pantallas de algunos en Madryn, pero padecidos por otros. Porque hay una siempre pujante Madryn A que es turística/industrial. Una Madryn para mostrar con la palabra sustentable justificando ese maridaje. Pero hay una Madryn B.

Una Madryn que se extendió de manera planificadamente desorganizada hacia el oeste y noroeste. Con ciudadanos y ciudadanas que apenas si logran acceder al agua potable, que viven en constante puja con el Estado y las empresas de servicios por la mejora de la calidad de vida. Esta Madryn B es sin dudas la más castigada por la pandemia. Por ser su sostenimiento la economía informal basada sólo en el derrame, y por ser blanco del durísimo accionar de las fuerzas de seguridad provinciales que, desde el inicio de la cuarentena, han impuesto el “Quedate en Casa”, más por la fuerza que por la vía de la persuasión.

Al menos, los bomberos de la ciudad fueron los únicos en la provincia que se negaron a tocar la sirena a las 20 horas colaborando con la policía en “recordarle” a la población que no debía circular. Acertadamente consideraron que este toque de queda sin ley, lo único que podía generar era intranquilidad, angustia y zozobra en la ciudadanía. Personas y animales, agradecidos.


Diego Núñez de la Rosa es Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Rosario.

Actualmente se desempeña como responsable de la comunicación institucional de la sede que el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) tiene en Puerto Madryn.

También es el encargado de la comunicación de la Asociación Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn y de la Federación Chubutense de Bomberos Voluntarios.

Es comediante de standup para decir en la noche lo que piensa durante el día y no puede por responsabilidad profesional. Y sino lo escribe en artículos.


Juan José De Focatiis es reportero gráfico para la agencia Pto. Madryn del diario Jornada de Trelew. Camarógrafo realizador de la señal SofTV de VCC. Director de la de la pag. www.chubutcultural.com.ar. Vive en Puerto Madryn, Chubut, Patagonia Argentina.

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