INMIGRANTES EN TIERRAS ALPINAS – 2º PARTE

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Concluimos por ahora el intercambio que mantuvimos con dos nacidos y criados en Ginebra (Suiza) donde pudimos indagar cómo se refleja la integración y la marginación de los inmigrantes en las grandes ciudades de Europa Occidental. Estado de bienestar y pluriculturalismo a la par de una creciente ola reaccionaria que ya estamos experimentando también en Latinoamérica.

¿Cuáles son las herramientas que el Estado ofrece en materia inmigratoria en las ciudades más ricas de Europa Occidental? ¿Dichas herramientas buscan para buscar la integración y el cumplimiento de derechos de los inmigrantes que llegan desde África, Medio Oriente, Asia y Europa del Este? ¿Puede que al mismo tiempo los gobiernos brinden más recursos materiales (vivienda) y estructurales (empleo, educación, salud); y sean implacables para expulsar sin contemplaciones a aquellos que no logren adaptarse fácilmente? ¿Están en juego maneras de discriminar y marginar más sutiles que las que conocemos en Latinoamérica? En el contexto de la ciudad, en donde todo esto tiene consecuencias territoriales y ambientales, ¿cuáles son las fronteras urbanas invisibles que surgen para separar zonas contiguas pero opuestas, y qué clase de códigos implícitos y sociales las sostienen?

Éstas fueron algunas de las preguntas que guiaron el diálogo con dos amigos suizos “nacidos y criados” en Ginebra, cuya primera parte fue compartida recientemente. Nos quedaron algunos hilos sueltos, que intentamos coser en este último tramo…


En áreas céntricas de muchas grandes ciudades, se pueden encontrar barrios antiguos que han ido degradándose en la medida que sus habitantes “originales” mueren, o se mudan a zonas más suburbanas y tranquilas.

Se evidencia ese proceso de decadencia y muchas propiedades pasan a ser pensiones y “hoteles familiares”, incluso casas tomadas ¡lo traigo a colación porque muchos de sus nuevos habitantes son justamente inmigrantes!

M: En Ginebra diría que es esto no se da así. Si bien el centro también se fue vaciando de viviendas y hay mucho comercio ¡es muy caro para vivir! Es más vale la gente que tiene mucha plata la que vive en el centro, y no al revés.

G: Es más, muchos de ellos tienen esos departamentos céntricos entre varias propiedades, y en realidad nunca van…

El avance de la gentrificación en el centro de la ciudad no deja margen a que sobrevivan ahí zonas degradadas.

¿Un poco como lo que se está hablando últimamente sobre los millonarios rusos y toda esta gente que compra propiedades en ciudades como Londres, para luego no ocuparlas? (1)

G: Claro, hay muchos departamentos así en el centro y en la ciudad vieja, que son dos barrios contiguos. Tenés la calle mercantil más importante, y elevada sobre una colina está la ciudad vieja, amurallada. Esos son los dos lugares más caros, y hay muchos departamentos vacíos, de gente que en realidad está en Nueva York, en Hong Kong, etc.

M: También gente de familia ginebrina muy vieja, que tiene esos departamentos por herencia.

O sea que el centro de Ginebra no es uno de esos que de día está hirviendo de oficinistas y ejecutivos, y de noche queda fantasmagórico.

M: Sí se vacía, porque la gente de plata no pasa los fines de semana ahí, tienen sus casas de descanso en la montaña. Pero lo que sí es distinto, es que no se vuelve un barrio desolado y peligroso, es super tranquilo.

G: No se arma ese ambiente que en Buenos Aires se asocia con la idea de “inseguridad”. El barrio donde más podría sentirse ese clima, sería Les Pâquis, y ya dijimos que no se lo percibe de esa manera al recorrerlo.


Especulación inmobiliaria, inacción o complicidad del Estado y migración de clases medias y altas son elementos que suelen conjugarse para que en muchas grandes ciudades algunas zonas céntricas se degraden y marginalicen. El proceso permite enriquecerse a los propietarios de inmuebles antiguos, alojando a los sectores sociales más vulnerables en condiciones de hacinamiento y forma de marginación, que en cierto sentido es irónica por la ubicación estratégica de estos barrios. Es estos enclaves habita una gran cantidad de inmigrantes, arrojados por las ventajas de menores tiempos de traslado a sus lugares de trabajo y los bajos costos y condiciones para ocupar habitaciones en edificios degradados, con contratos irregulares o inexistentes.

No parece ser el caso de Ginebra, donde la tendencia apunta a concentrar a los extranjeros en grandes conjuntos suburbanos, y si bien hay algo similar a un ghetto en la zona de la estación ferroviaria, no alcanza una condición de aislamiento del resto de la sociedad. La gentrificación avanzó tanto en el centro histórico de la ciudad que ya queda poco lugar para que existan zonas degradadas en ubicaciones de gran valor inmobiliario. Entonces ¿los inmigrantes sólo aparecen en “la ciudad tradicional” para trabajar? ¿O existe alguna brecha en esa rutina ordenada y homogénea en la que éstos hagan ruido por sus diferencias culturales?

En Ginebra coexisten muchas comunidades: asiática, musulmana, supongo que también hindúes, quizás budistas, judíos. No sé cómo es la relación con la propia ciudad

G: Los judíos están muy implantados, ya muy integrados. No tenés un barrio asociado con los judíos como pasa en Buenos Aires, no vas a ver judíos ortodoxos andando por la calle, no hay. A ver, la sinagoga está llena de gente, pero sin vestimentas ni símbolos identificatorios… el templo está en el barrio de los bancos, y los tipos al salir del laburo van directamente.

M: Al nivel de musulmanes en nuestro barrio, hay un montón, la verdad, el porcentaje en nuestro edificio es muy alto. No tenemos estadística, pero mucho.

Y los africanos que viven en Ginebra ¿de qué países son? ¿de los francoparlantes?

M: De todas partes

G: Si, pero muchos son francoparlantes: Costa de Marfil, República del Congo…

M: Y muchos somalíes, eritreos y etíopes.

¿Ustedes tienen una noción de que religión practican, son musulmanes?

M: Yo te puedo decir que los somalíes son musulmanes, porque es una de las comunidades que tenemos más presentes en el barrio, son la gran mayoría.

G: ¿Vos preguntás si nosotros sabemos o si “la gente” sabe? Depende los países… la verdad no se, pero hay lugares que son muy católicos. Por ejemplo nuestros vecinos de abajo: son del Congo o algo así. Pero no sabemos qué tan religiosos sean.

M: Es muy difícil saber… mucho más fáciles de reconocer son los musulmanes, porque las mujeres van cubiertas con velos en la calle.

Preguntaba sobre el tema religioso, porque cada culto tiene ciertos días y eventos que se expresan públicamente. Quizás conocen lugares donde celebren sus ceremonias. Quizás los vean en una mezquita, o conozcan templos de otras religiones, como el catolicismo y el evangelismo.

G: No existe un día de celebración de cada religión, que sea público ni algo oficial.

M: Es gente que no se abre mucho, además porque acá hay bastante racismo.

G: Lo que si ves, por ejemplo, es si vos vivis en el barrio donde está la mezquita, ves que confluye la gente el sábado, pero sin ningún tipo de manifestación, están en su vestimenta de ceremonia, y se van tranquilos…

Campañas características de la Unión Democrática de Centro (UDC), principal partido nacionalista de derecha que agita una postura agresiva.

Más que por la rutina semanal, lo pensaba porque quizás el momento en el que se visibiliza más la cultura inmigrante es en algún festejo público. Por ejemplo, los ginebrinos festejan cada aniversario de la toma de Ginebra, el día que recuperaron la ciudad, y se hace un festejo público, con comidas, eventos y juegos colectivos que se repiten como tradición.

G: Te voy a decir, en esos mismos festejos vos vas a poder ver representaciones de todas las comunidades inmigrantes y hay generaciones que están instaladas ya. En realidad la mayoría de los eventos acá, públicos, tienen por ejemplo stands de comida de todos los países.

A: ¿Incluso siendo celebraciones nacionales de los suizos?

G: Asi como vos vas a tener chocolate caliente y empanadas el 25 de Mayo, acá es básico que va a haber un stand asiático, uno africano, uno de paquistaníes, porque todas esas comunidades están muy instaladas y es algo común. Y tampoco es que la comida suiza se preste mucho para ese tipo de eventos callejeros… la comida suiza es la raclette y una variedad de salchichas.

Y en general alrededor de todo eso, para variar, hay un montón de stands de otras nacionalidades. Y eso es en todos los eventos, tenes la Fiesta del Trabajo, el 1ro de Mayo. En el centro mismo de la ciudad, el Parc des Bastions,  donde están la Facultad de Letras y las rejas antiguas de la ciudad; se celebra el Día del Trabajador y se llena de colombianos, cubanos, asiáticos, africanos, se llena de comunidades todo el tiempo, eso es muy común.

Podría decirse que la posición de la municipalidad en esos eventos no sería tan conservadora. No hay una cuestión de “no, hoy es el dia nacional, vamos a hacer cosas suizas”.

G: No, no existe eso. Pero yo diría que el pensamiento es “acá estamos en Suiza, y vos como inmigrante podés traer tus cosas, pero vas a hacerlas como lo haríamos los suizos”, entonces no van a permitir que se haga cualquier cosa. La cosa no es “bueno, vos ponete como quieras, no pasa nada, no hay reglamentación”, no.

Toda esa gente que prepara puestos y comida tiene que tener una asociación y presentarse a través de ella, hacer un pedido oficial, y después les dan una carpa oficial. Todo se hace dentro de esas reglas.

M: Entonces, te imaginás que un inmigrante que acaba de llegar y que no habla una palabra de francés, no va a estar ahí…

Y la venta callejera, que en Buenos Aires se asocia bastante a los inmigrantes con trabajos informales ¿no existe? ¿o hay en ciertos lugares de la ciudad?

G: Una vez por semana, en el centro de la ciudad, se arma un mercado de pulgas. Y de vuelta, es lo mismo, hay un marco definido, hay un reglamento, y tenés que presentarse con anticipación para hacer el pedido de espacio…

M: ¡Hay lista de espera!

G: … presentarte a la autoridad con antelación. Y se maneja una lista, y entonces… “así es” y son momentos en los que vos podes ir y poner un trapito en el piso y vender cosas.

M: Manteros… no

G: Hay algunos eventos en el año que se llaman vide grenier (que significa “vacía el galpón” en francés) y ahí la gente es libre de venir, traer sus cosas y venderlas. Pero realmente viene a rematar lo que tiene, y se arman dentro de una escuela o algún edificio así, entonces tampoco es que se puede transformar en un negocio. Si vos venís a vender cosas nuevas, los inspectores te sacan.

M: Igual pienso: hay algunos manteros durante la Fiesta de la Música, ahí tenes un poco más de vendedores ambulantes que venden cachivaches, relojes. Pero no como en Buenos Aires que es algo cotidiano y permanente.

G: No, nada de eso…

Fiesta de Ginebra, uno de los eventos populares que la Comuna organiza, donde se mezclan ginebrinos y una gran cantidad de inmigrantes.

Con todo lo hablado, parecería difícil encontrar condiciones que favorezcan la marginación y aislamiento de los inmigrantes ¿entonces donde sienten que se expresa más la discriminación y xenofobia?

M: Lo primero que se me viene a la cabeza es que hay muchas mujeres musulmanas que usan burka (velo), y no son muy aceptadas por la sociedad ginebrina. Hay mucho racismo, y ellas tampoco intentan mucho el contacto, porque en general no hablan francés. Existen clases de de idioma para ellas, pero suelen tener muchos hijos y las instituciones educativas no se hacen cargo de cuidarlos en guarderías.

Por este problema, en nuestro barrio abrió una clase especial que contempla el cuidado de los chicos mientras ellas cursan… pero son casos muy excepcionales. Esas mujeres terminan muy encerradas en sus casas. Y pasa no solo con las somalíes sino también con las kosovares. Pienso en una vecina que hace ocho años que está en Ginebra y no habla casi nada de francés, y vive encerrada en su casa.

G: Hay que entender que es un problema en términos culturales, son familias en las cuales nunca se pone como un objetivo que la mujer aprenda el idioma.

M: Además los kosovares están concentrados en los mismos barrios, todos juntos.

G: En el caso que ella mencionó recién, esa mujer en concreto hace ocho años que vive acá, pero nunca se movilizó para aprender a hablar el francés. Al fin y al cabo, para ella no parece una prioridad.

El problema de integración se hace de ida y vuelta: la sociedad margina o discrimina, y las comunidades se van cerrando sobre sí mismas.

M: Por ejemplo: en Suiza no podes trabajar en la administración pública con un velo puesto.

Y eso las restringe a acceder al gobierno, al empleo público en general…

M: Restringe a la mujer en la búsqueda de empleo, porque dicen “en la función pública”, pero tampoco hay muchas empresas privadas que las acepten. Podés trabajar con un velo en Ikea.

G: Porque son suecos.

M: Si, son bastante abiertos en ese tema.

G: Pero la realidad es que si vos vas a una tienda de ropa y te atiende una mujer, no va a ser una que use burka. Vas al super y la cajera no va a tener una burka… vas a la escuela y las docentes no van a usar burka. Quiero decir, difícilmente veas una mujer de esa cultura que tenga empleo…

M: Y si hablás con mujeres suizas de generaciones anteriores, a muchas les parece genial eso, porque van a decirte que ellas pelearon mucho por el derecho a la libertad. Es muy complejo, porque no hay un criterio parejo sobre qué hacer al respecto.

Uno siente que están reprimidas y merecen no taparse, y ahí choca con que su propia cultura es así, y la van a defender al sentirse agredidos por tu “buena voluntad”.

M: Creo que hay que dar un poco más de espacio a esas mujeres para integrarlas, porque si a vos te parece que está mal que anden llevando la burka, para mi no está bueno decirles “bueno, no me gusta tu posición, entonces quedate en tu casa”. Quedan ghettoizadas esas mujeres. Si la integrás, por ahí hay más chances de que ellas conozcan otras posturas y se cuestionen la de ellas.

Habría que ver más allá de la necesidad de trabajo, hasta qué punto esa cultura quiere compartir un espacio con otra cultura

M: Hay varias mujeres con velo del barrio que buscan trabajo. No son la mayoria, ojo, porque hay varios de esos países donde el trabajo está prohibido para las mujeres.

Claro, es más complejo que el mero hecho de la discriminación desde los ginebrinos a los extranjeros.

M: No hay interés muy fuerte, pero igual hay algunas que sí. Conozco varias…

En los suburbios ginebrinos conviven los clásicos barrios de casas de tejas con grandes conjuntos de vivienda construidos a partir de la posguerra.

Inmigrantes y ciudad: el tema no ha dejado de mostrarnos aristas cada vez más complejas y menos obvias. Por el momento, decidimos que lo mejor era dejar en pausa el debate para poder digerir las respuestas, algunas inesperadas y otras que funcionaban como punto de partida para investigar más sobre distintos aspectos. Resultó evidente no solo la cantidad de preconceptos e ideas naturalizadas con las que todos cargamos, sino las dificultades para comprender y empatizar con la situación del otro: primero, desde nuestro lugar -como latinoamericanos- para con la visión de los europeos, luego desde ellos mismos para con las culturas de los grupos inmigrantes que conviven en sus ciudades, y finalmente la que tenemos todas las personas ante la aparición de un “otro” que aparece en nuestro entorno cargando con una identidad y un bagaje de costumbres que nos resultan absolutamente inesperadas, y que muchas veces chocan con las nuestras. Y en definitiva, como todo ésto tiene consecuencias, físicas, ambientales, espaciales, en ese marco construido que son las ciudades, expresiones de la convivencia y sus conflictos en su máxima densidad.


Citas

(1): https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/12/151202_economia_mansiones_vacias_londres_lf

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