INMIGRANTES EN TIERRAS ALPINAS

Por:

Como latinoamericanos, conocemos muy bien el tema de las migraciones, convivimos todos los días con inmigrantes y tenemos varios conocidos que han dejado el país para buscar un futuro mejor; desde Hábitat Ciudadano nos fuimos hasta Ginebra, Suiza, a buscar una campana distinta: el relato y la óptica que reinan en Europa Occidental, la integración y la discriminación, las políticas estatales y la convivencia cotidiana.

El núcleo antiguo de la ciudad, rodeado por suburbios de monoblocks y casas familiares

Desde hace décadas, Ginebra es elegida como refugio por perseguidos políticos y religiosos de todo el mundo, gracias a su fama de “capital de la Paz” ganada cuando el país se mantuvo neutral en las dos guerras mundiales. La segunda ciudad más poblada de la Confederación Helvética (mejor conocida por todos como Suiza, a secas), es sede de las Naciones Unidas, la Cruz Roja y todo tipo de organizaciones civiles internacionales; además de ser un centro financiero de escala global y una de las ciudades más caras para vivir, según la consultora Mercer. (1)

Como ejemplo de la idiosincrasia vigente en el campo de los derechos civiles, hay que considerar que en Suiza se han aprobado por referéndum popular: el aborto legal (2002); la unión civil entre parejas del mismo sexo en (2005), y programas de vanguardia vigentes desde los años ‘80, como la prestación por parte del Estado de espacios de desintoxicación de adictos a drogas inyectables, en donde se brindan jeringas seguras a los heroinómanos mientras avanzan en su tratamiento . De paso, estas legislaciones nos hablan del fuerte posicionamiento que el Estado ha asumido históricamente y que la propia gente le asigna, encargándose siempre de las áreas de Salud, Educación y Desarrollo Social, según el clásico modelo de Bienestar que sigue vigente desde la posguerra.

En Ginebra, el sistema de gobierno municipal está conformado por organismos colegiados, impidiendo tanto las hegemonías fuertes de cualquier corriente como la concentración del poder en una persona concreta; el alcalde es en realidad solo el presidente de un Consejo con cinco miembros de distintos partidos. Hoy en día, cuatro consejeros municipales son de partidos de centro-izquierda, desde los Socialistas a los “Verdes” (ecologistas) y la Ensemble a Gauche (alianza formada por los Laboristas y el Partido Obrero suizo). Si miramos a escala nacional, el sistema es homólogo, ya que el Poder Ejecutivo es un Consejo Federal de siete miembros, elegidos por el Consejo de Estado (el Parlamento) cada cuatro años, y no un Presidente elegido directamente por el electorado. Todo apunta a la distribución de fuerzas…

Tradicional postal de la rambla de Ginebra con sus hoteles. (foto: Christophe Schindler)

En cuanto a la integración social, décadas de políticas receptivas de migrantes han fortalecido una forma identidad local -llamémosle el “ser ginebrino”- muy distinta a la que manejamos en estas tierras. Para tener en cuenta, Suiza es un país que se conformó con una región de habla alemana, otra de habla italiana y otra de habla francesa (en donde se encuentra Ginebra); con lo cual, los helvéticos siempre se consideraron a sí mismos una Confederación (más que una nación) y tienen la heterogeneidad en su ADN cultural. Si a esta unidad nacional “blanda”, le sumamos la mixtura dada desde hace años en esta ciudad con sudamericanos, africanos y europeos del Este, podemos decir que en realidad no es fácil encontrar en Ginebra un suizo “de pura cepa”, alguien cuya familia cuente con varias generaciones en el país.

Más allá de toda esta tradición cultural, tampoco nuestra idea es idealizar: la sociedad está viviendo la tensión generalizada que ha ido creciendo en todo el continente con respecto al tema de los inmigrantes. Una escalada reaccionaria que fomentan los partidos neo-nacionalistas -que en Suiza son más fuertes en los antiguos pueblos rurales y el agro productivo que en las ciudades, pero tienen una influencia creciente- ha puesto el tema en debate.

Hábitat Ciudadano tuvo la chance de recorrer la ciudad durante el (breve) verano suizo y dialogar sobre el tema con dos “nacidos y criados” en Ginebra. Su experiencia de cuatro años viviendo en Argentina recientemente nos dio la chance de que ellos cuenten su propia realidad teniendo en cuenta cómo podríamos entenderla en comparación con la nuestra. Notamos a priori que el tema de los inmigrantes se contrapone en un costado duro y expulsivo, el de las políticas migratorias oficiales; y uno menos definido, que se va construyendo constantemente en la convivencia cotidiana: costumbres, festejos e incluso influencias gastronómicas han ido integrándose, modificando la identidad de esta ciudad, siempre cosmopolita y abierta a las novedades, recordándonos al concepto de sincretismo, en cuanto hay convergencia y mutación de dos culturas que se fusionan en un tiempo y espacio, resultando una sociedad de carácter pluricultural. Pero mejor cerrar este análisis previo, y pasar directamente a nuestra entrevista…

***

Les Libellules, un barrio modelo de vivienda social en Vernier

¿Desde su óptica cotidiana, ven integración entre los inmigrantes y los que se podría llamar “el ginebrino” en el espacio de la ciudad? Por ejemplo, ¿cuando caminan la calle, tienen la sensación de que haya una mayoría inmigrante, o siguen predominando “los suizos”? ¿Los inmigrantes se mezclan en los barrios tradicionales o están segregados en zonas concretas?

M: Hay poca mezcla, pero siempre depende el barrio. Por ejemplo nuestro barrio, Les Libellules, es muy excepcional en ese tema, porque los inmigrantes son una mayoría. Justo al lado tenemos un refugio, llamado Jean-Simonet. La comuna se llama Vèrnier y es una de las más socialistas. Acá digamos que el socialismo representa una izquierda intelectual moderada.

Este “refugio” que mencionás, es parte de un sistema de alojamiento para inmigrantes ¿qué saben sobre esta red?

G: Para empezar, hay varios niveles en cuanto a la forma de urbanizar [sic] a los inmigrantes. Son niveles de marginalización: los que más integrados están, viven en alojamientos subvencionados, en general. Pero hablamos de la gente que ya logró una cierta forma de integración, ya tienen un laburo, o reciben ayuda social, lo cual significa también que tienen -por lo menos- algún tipo de contención. Y la ayuda social les permite vivir en un alojamiento regularizado, donde hay un propietario y una gestión, y se paga a una inmobiliaria, etc.

Después tenés gente que está en estos “centros alojamiento colectivo”: construcciones medio pelo, hechas algunas hace varias décadas, en otras olas de migrantes, y que quedaron -medio deshechas- pero igual se usan como alojamiento temporario para los nuevos inmigrantes. En general, no están en el centro, sino más bien en los suburbios. Igual, pensá que en una hora de colectivo uno puede atravesar Ginebra de punta a punta, aún pasando por el centro.

Por último, tenés migrantes que están en “protecciones civiles”: espacios que el gobierno construyó durante la guerra fría para defenderse frente a una eventual guerra nuclear.

¿Y cómo son esos lugares?

G: Subterráneos y están hechos para ser protegidos en caso de un ataque nuclear: paredes super espesas, puertas de hormigón super pesadas. Y adentro son lugares “tipo ejército”, con camas cucheta, una cocina y víveres…

M: Estos lugares no están usados por la población para su objetivo original, pero como igual es obligatorio tener la instalación a día, están aprovechado para los homeless en el invierno, pensá que acá nieva fuerte, si la gente duerme en la calle se muere.

Uno de los “centros de alojamiento colectivo” donde se alojan los inmigrantes

Esos centros de alojamiento que mencionaron, no tienen carácter de permanentes, me los imagino algo más temporal… que termina siendo permanente.

G: Exactamente, lo que pasa es que la mayoría de esa gente está en un proceso muy difícil de intentar hacerse legales en Suiza. Es como que el país los recibe pero les dice “pará, nosotros no te queremos acá. Te queremos fuera del país, pero igual mientras estés te vamos a dar transitoriamente un lugar.” Hay una autoridad que se encarga de “filtrar” esta gente y que en principio más bien los quiere devolver a su país; y al primer conflicto que generen, la maquinaria estatal se pone en marcha para echarlos. Hay un tribunal se ocupa de la gente que está en esa situación.

Contame un poco de esto… ¿Cómo se llama ese tribunal?

G: Es el Tribunal Administrativo de Primera Instancia; porque son detenciones teóricamente “administrativas”, en el sentido que hay un trámite de reenvío a su país de origen, que se toma como un proceso “meramente” administrativo, que tiene que ser ejecutado. Y que como a veces, para que ese trámite se ejecute hay dificultades (o sea, consideran que el individuo no se va a someter al reenvío o por otro lado es medio peligroso) entonces prefieren no tenerlo en la calle. Pero tampoco lo quieren en la cárcel, están repletas y cuesta mucha guita. Entonces, el Estado inventó esa “detención administrativa en espera de ser deportado”.

Calculo que existe el fenómeno de la migración ilegal también en Suiza

G: Claro, yo hablé de todos los que eran legales, que venían en condiciones relativamente legales igualmente, porque todos están al borde en realidad. Pero después están los lisa y llanamente ilegales, que por ahí duermen en la calle

M: O en la casa de algún pariente.

G: O algún dealer les da un departamento. Es que en realidad hay mucha gente que es atraída por el tráfico de drogas, y es chupada por una especie de sistema. ¿Donde se alojan? Yo supongo que tienen lugares que les brindan para que laburen. Y están todos los días en los rincones del barrio rojo, donde también están las prostitutas. Ojo: la prostitución es legal acá, lo que no es legal es el proxenetismo, o sea no es legal que alguien las regentee.

Y ese barrio ¿cómo se llama?

M: Se llama Les Pâquis, junto a la gare Cornavin, la estación de trenes principal de Ginebra.

G: Y una cosa curiosa, es que está a pocas cuadras de una de las zonas más caras y turísticas de Ginebra, la costanera del lago Leman. No es exactamente el mismo barrio, porque está corrido tres o cuatro calles hacia adentro, ¡pero son tres o cuatro calles! dos minutos caminando, nada más.

M: Y Pâquis es un barrio raro, porque hay árabes, es el barrio de las prostitutas y la droga, es una mezcla de muchas comunidades, muchos africanos, asiáticos, y es una especie de ebullición cultural que en realidad a nosotros nos encanta. Y al mismo tiempo que está eso, tenes todos los hoteles de lujo a la vuelta de la esquina.

Les Pâquis, barrio típico de inmigrantes y zona roja de Ginebra 

¿Y cómo perciben la relación entre esas zonas tan cercanas y tan opuestas?

G: Están muy diferenciadas.

M: Tenés las calles internas con ese ambiente que te contamos, llegás a la costa y tenés el borde del lago con una mega-vista hermosa, y todos los hoteles.

G: Mirá, son calles paralelas, y la que da al lago es de una gente, de los hoteles de lujos.

M: …ahí tenés a todos los árabes…

G: … pasan con las Ferraris de lujo, o en rollers, porque está linda la rambla, y hacés dos calles para adentro y estás en la zona roja. Pero hay una frontera invisible que no se rompe, nunca vas a ver a prostitutas trabajando en la entrada de los hoteles de lujo de la ciudad…

Después, en les Pâquis tenes los migrantes ilegales, y un montón de migrantes de segunda generación, están todos los negocios árabes, donde comés sus comidas típicas, baratas… y muy ricas.

Y la gente que no pertenece a esa comunidad ¿va normalmente a esos restaurantes y camina por esas calles, no es que se sienta amenazada o fuera de lugar, como en un ghetto?

G: Existe mucho menos esa noción de peligrosidad y de “no voy” que por ahí está más instalada en zonas similares en Buenos Aires, aca toda la clase media e incluso la media-alta se mezcla totalmente en esos barrios sin problemas. Claro, siempre depende de la orientación política, pero en general no los ven como un problema.

Por ahí hay una parte más elitista de la sociedad que no va, la parte más rica, que tiene sus casonas al borde del lago, del otro lado de la ciudad, en Cologny, pero ya eso es otra cosa, viste… Es gente que tiene fortunas de varios millones. Cientos de millones.

Pero en realidad Les Pâquis no es una zona vedada para el resto de la sociedad, vos vas y hay oficinistas haciendo filas enfrente de los restaurantes árabes que venden esas comida el viernes a la noche, el sábado a la noche, y por ahí, en la misma calle 30 metros más lejos, la prostituta en su rincón, esperando clientes.

¿La pacificación de los barrios más calientes, creen que se da por la presencia de policías? ¿O ya pasó a estar asumida por la gente, entendiendo que los más marginalizados saben que si no se quedan en los límites “se pudre todo”?

M: Hay incidentes, peleas, pero son sobre todos de gente drogada, violenta o alcoholizada. Y hay mucha policía en ese barrio.

G: Están haciendo mucho trabajo de control de tráfico de drogas, y deteniendo gente a rolete, pensá que los dealers trabajan en sus departamentos o en la calle, clavados como si fuera su oficina, y para detenerlos es super fácil.

M: Es fácil de detectar, los ves. Pasas por al lado de un grupo de chicos que está vendiendo droga te das cuenta. Ellos están, te miran, vos pasás, te cruzás… y no pasa nada.

G: Y a veces te llaman, porque hay que decir que si estás solo te llaman.

M: Cuando estás con tus hijos, como nosotros, no te llaman porque saben que no estás ahí para comprar, ya te ven la pinta. Pero un hombre solo, es otra cosa.

G: Si, si yo voy por ese barrio me llaman como diez tipos en el camino, me chiflan o me dicen “ehh, ehhh!” pero nunca nada agresivo.

En las zonas comerciales de lujo suelen verse turistas musulmanes de clase alta

***

Nos detenemos un momento en este punto del diálogo, ya que nos parece fundamental reconocer que a la inmigración de musulmanes que conforman la nueva clase obrera en Suiza, se le contraponga el otro grupo mencionado, proveniente del mismo lugar de origen, pero perteneciente al extremo opuesto de la pirámide, el de las grandes fortunas petroleras y multinacionales. Se nos configura un extraño juego de relaciones de poder… en donde el mundo musulmán y asiático tiene esta doble presencia en la sociedad ginebrina: al mismo tiempo ocupa el último escalón de la pirámide social, y aporta algunos de los clientes más importantes influyentes del sistema financiero, las corporaciones multinacionales ¡e incluso los clubes más importantes de fútbol!

Este rasgo de la inmigración en Europa nos pareció totalmente distinto al que experimentamos en Latinoamérica, dejándonos en el tintero -mientras concluimos con la segunda parte de la conversación-  algunos interrogantes no sólo sobre la situación particular vivida en esta ciudad concreta, sino cómo en un sentido más general este tipo de relaciones de poder en relación a los extranjeros, pueden trasladarse a regiones incluso como la nuestra con sus lógicas, virtudes y disfuncionalidades propias.


Citas

(1): https://www.mercer.com/newsroom/cost-of-living-2017.html#Top_50

También te puede interesar

La Argentina atraviesa su tercera semana de aislamiento social. Mientras los días pasan y los plazos se van alargando, uno intenta reconstruir cómo fue ese tiempo previo. Aquel que comenzó cuando nos enteramos de algo inusual que ocurría en China, y se vivió como una tensa transición a medida que esa realidad al principio ajena […]

Cerrando el 2019, el nuevo gobierno está trabajando en nuevas medidas para encontrar una solución a un tema preocupante: los créditos UVA. Su aparición durante la gestión anterior,  se materializó ante la supuesta inexistencia de los créditos tradicionales de acceso para la vivienda.  Hábitat Ciudadano entrevistó a Perla Figueroa, de Autoconvocados UVA Bs As. y […]

En su paso por el país, invitada por el III Seminario Taller (In)Justicias Territoriales organizado por CISCSA, el colectivo La Ciudad del Deseo entrevistó a Zaida Muxi, Doctora en arquitectura, experta en género, arquitectura y urbanismo. Argentina radicada en Barcelona, escritora, Profesora y Directora de Urbanismo del Ajuntament Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, teniendo la […]

3 respuestas a “INMIGRANTES EN TIERRAS ALPINAS”

  1. Yo vivi en Ginebra durante el exilio desde 1977.hasta tengo hijos nacionalizados suizos y nietos.me volvi porque lo normal es que queria seguir militando en mi pais!saludis

Send this to a friend