LA CIUDAD DEL DESEO ENTREVISTA A ZAIDA MUXI

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En su paso por el país, invitada por el III Seminario Taller (In)Justicias Territoriales organizado por CISCSA, el colectivo La Ciudad del Deseo entrevistó a Zaida Muxi, Doctora en arquitectura, experta en género, arquitectura y urbanismo. Argentina radicada en Barcelona, escritora, Profesora y Directora de Urbanismo del Ajuntament Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, teniendo la oportunidad de hablar sobre feminismo, la ciudad de Buenos Aires y de su experiencia como funcionaria de gobierno.

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La tarde iluminaba el inmenso parque en pleno centro de la ciudad, mientras se escuchaban aplausos desde el auditorio Marielle Franco de la Universidad Nacional de Córdoba. La Ciudad del Deseo, un colectivo Efímero que estaba dejando de serlo, había viajado desde Buenos Aires para participar del III Seminario Taller (In)Justicias Territoriales organizado por el Centro de Intercambio y Servicios para el Cono Sur Argentina (CISCSA).

La constitución del colectivo era reciente. Durante el Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo, organizaron un mapeo participativo en el espacio público, relevando donde las mujeres se sienten libres y en donde valientes.  El posterior procesamiento del mapeo y la presentación de los resultados en el seminario cordobés, alargaron el trabajo colectivo, y animó a les participantes a seguir avanzando en prácticas y aprendizajes.

En un banco mitad soleado, mitad en sombra, próximo al auditorio, Zaida hablaba por celular. Era una nota radial extensa y mientras iba respondiendo, sus manos gesticulaban en el aire. La Ciudad del Deseo esperaba su turno, acordando preguntas y roles. No siempre se tiene cerca a una experta en género, arquitectura y urbanismo como ella. Cuando se acercaron y después de contarle quienes eran, comenzó la entrevista orientada a repasar su experiencia en los diferentes temas que la convocan.

LCD – Somos mujeres y otras identidades a las que nos interesa preguntarnos el futuro de las ciudades. ¿Cómo ves que se pueda aplicar la perspectiva de urbanismo feminista en la ciudad de Buenos Aires?

ZM – Cada territorio tiene sus cosas, mejores y peores. En lo que yo creo para mejorar cualquier ciudad, es en generar más mezcla. Buenos Aires es una ciudad que está bien, obviamente tiene cosas para mejorar, pero lo que le ha hecho peor a la ciudad, es el abandono debido a un discurso del miedo. Es curioso en nuestro país, porque el discurso del miedo aparece en la dictadura, cuando ahí realmente era peligroso estar en la calle, pero no ahora. Entonces aparece un discurso del miedo que luego se va haciendo real. En España está pasando, ahora hay una publicidad que todo el tiempo está hablando de los robos y del miedo.  ¿Qué está generando esa alarma? Si claro que hay robos, como en cualquier sitio y cualquier lugar que hay un entorno humano urbano, como hay en un barrio cerrado. Entonces, eso nos ha hecho mucho daño, sobre todo un daño de falta de confianza en el otro.

Algo que habría que evitar son las grandes intervenciones urbanas o arquitectónicas, porque eso mata a las ciudades. Si no lo evitamos, al final, tenemos manzanas enteras de torres o de bloques. Algo en lo que hay que insistir más, es, en desestimar la idea de barrio residencial sin otros usos, porque ese es un grave problema. Primero porque, cuando en los años veinte se piensa en la ciudad moderna, la residencia no es excluyente, es barrio. El barrio es complejo, mixto, con escuelas, con institutos, con hospitales. Con lo que no podían convivir, era con las grandes fábricas, porque eran contaminantes en esa época. Hoy ya no son todas contaminantes, con lo cual puede recuperarse lo industrial urbano. Entonces hay que aprender a pensar el barrio en esa complejidad, en las manzanas, cien metros es una distancia adecuada para esquinas, entonces hay que reforzar esas ideas de diversidad.

Una ciudad construye su historia a partir de las experiencias y si éstas se asientan en las desconfianzas entonces la ciudad construirá muros, divisiones, separaciones. Estas divisiones ya fueron construidas. Ella muestra claramente que en la historia, las ciudades solo dieron lugar a un relato, que fue el del hombre, de mediana edad, con situación social y económica privilegiada, con sus capacidades físicas completas, con su vida resuelta y que en función de esa vida, la ciudad se organizó para él, excluyendo no sólo a las mujeres sino a otras experiencias de vida. Se pueden escuchar estos argumentos en sus clases y exposiciones. La invisibilización de lo diferente al patrón androcentrista, la exclusión de lo doméstico como espacio politizado, de las necesidades cotidianas como necesidades de vida, son temas recurrentes. Zaida viene proponiendo construir ciudades más justas, amplificando las voces femeninas, en las cuales, las necesidades diarias, los diferentes estilos de vida, los puntos de vista de las mujeres y sus experiencias, se integren en los diseños de los espacios que habitamos.

LCD-La ciudad de Buenos Aires hoy produce solo metros cuadrados, eso es un gran problema. ¿Qué pasa con las grandes capitales cuando dejan de tener esa pequeña industria o esa industria en su interior como área metropolitana? Porque en realidad hay que considerarla ¿Hay ejemplos que han podido revertir esa pérdida?

ZM -Yo creo que hay ciudades que están intentando revertirlo. En un momento esa industrialización llevó a que todos se fueran. Yo hace rato que vengo diciendo que es absurdo. Lo que hoy digo, hace diez años lo decía con la ropa hecha en China. O sea, a lo mejor te dan una camiseta que la cosió la costurera de la esquina de tu casa que gana un sueldo legal y tiene condiciones laborales, y no diez camisetas hechas por no se sabe quién, en no se sabe dónde, no se sabe en qué condiciones. Es que también nos han transformado la cabeza: ya no hay clase obrera, nos han modificado el pensamiento. Entonces hay ciudades que tienen, por ahí, otro tipo de industria, pero también a la larga habrá que incorporar todas las industrias de nuevo a las ciudades.

Como el petróleo, entre que se acaba y que está matando los mares. Hay que parar de llevarse cosas de un lado para el otro. El día que alguien tenga la capacidad de poner un impuesto a los barcos que surcan los mares y los matan, se acaba la cosa de producir en cualquier sitio, entonces habría que hacerlo antes. Hay que pensar cómo atraer industrias que no son las mismas que antes, porque ahora no tenemos que volver a fabricar lo de hace 50 años. Todo está fabricado y podemos ser industrias más del reciclaje y más de la recuperación. Yo creo que también estamos en un momento de cambio mundial, así que en parte se está replanteando el uso de los recursos, cómo lograr una industria próxima a lo agroproductivo. No tiene sentido que traigamos tomates de no sé cuántos miles de kilómetros, con climas como el nuestro. 

De más está decir que en toda política productiva urbana, ella ha puesto como acción  fundamental el reconocimiento y puesta en valor de los trabajos relacionados con los cuidados. Sentada al lado de Ana Falú, otra referente del feminismo urbano y alma del Seminario, sostiene en la tarima del auditorio, “valga afirmar una obviedad, que sin las actividades de reproducción es imposible e inviable cualquier actividad productiva”.

Hace poco salió su último libro “Mujeres, Casas y Ciudades: más allá del umbral” en el cual realiza un itinerario a la largo de la historia de la arquitectura y el urbanismo, buscando y poniendo en valor los aportes de mujeres profesionales que no figuran claramente en los registros. El libro hace hincapié en los entornos habitados, contemplando el diseño y también sus implicancias políticas, tanto arquitectónicas como urbanas. Apunta a reflexionar sobre la casa y la ciudad a la vez, sobre lo privado y lo público. Es a partir de su lectura que esa famosa frase de hogar, dulce hogar, pasa a ser entendida como una fantasía, construida tanto para la invisibilización de las tareas femeninas como para la unívoca idea de espacio familiar. Hogar-casa fija e inmóvil para una familia modelo nuclear, con roles definidos de antemano, y en la cual, el paso del tiempo no se verifica. Ese hogar-casa se transforma entonces en enemigo de nuestras convivencias.

Su propuesta entonces aborda la des-estructuración de la idea hogar-casa tradicional, reconociendo que familias y/o convivientes las hay de muchas formas y disposiciones (en España ella habla de co-habitar, como propuesta de compartir departamentos o casas con espacios comunes compartidos) buscando diseños arquitectónicos adecuados. Y desde el punto de vista urbano, el reconocimiento y puesta en valor de las tareas de cuidado pueden verse reflejadas en inversión pública en veredas, en las cuales se pueda estar, en políticas públicas que equipan a los distintos barrios de espacios para el cuidado social.  Arquitectura y ciudad sin género, sin orden patriarcal, sin jerarquías.

LCD – Además del espacio cotidiano ¿Qué temas pensás que son los próximos del urbanismo feminista?

ZM – La verdad, es muy potente la idea que hablaba hoy del eco feminismo, porque tenemos que romper este androcentrismo. Ahora se habla de la era antropocéntrica y no es antropocéntrica, es androcéntrica. Porque es el hombre, el señor, con pene, el que domina a su compañera de especie y, como decía, eso es muy fuerte.

No sé a dónde nos lleva esto, pero es momento de repensar absolutamente todas las relaciones entre nosotros, nosotras, la tierra, en cómo sobrevivimos junto con todo lo otro que quiere sobrevivir. Ya ni siquiera por generosidad, sino porque si no sobrevive el resto, nosotros tampoco. Hay que ser consciente de todo eso, es una reflexión importante porque significaría generar muchos cambios. El paso de la pre modernidad a lo preindustrial, a lo industrial cuando aparece la maquina a vapor.  No sé qué se podían imaginar… ¿Que estaríamos ahora aquí o no? ¿O que habría autopistas y coches individuales? Espero que el futuro no sea el coche todavía más individual y que vuele (que fue lo que pensaron en la modernidad) sino otra manera de estar en el mundo y que los valores sean otros. Creo que puede ser tan revolucionario todo eso que no lo imagino. Ojalá sea posible.

Acostumbrada a dar entrevistas, cumple un rol decisivo como Directora d’Urbanisme, Habitatge, Medi Ambient, Ecologia Urbana, Espai Públic, Via Pública i Civisme del Ajuntament Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, un municipio con una superficie  (7km2) y densidad de población (16500 hab/km2) cercana a la del barrio de Flores, en CABA, en el cual ha puesto en práctica planes, programas y proyectos que ya nacen con perspectiva de género.

LCD – Vos también tenés experiencia en gestión, que es una particularidad interesante, porque muchas perspectivas teóricas que asumimos, pero la práctica es mucho más compleja. Entonces ¿Con qué te encontraste al asumir el cargo? ¿Qué es lo que más te costó?

ZM – Bueno, primero mi propio resituarme. A ver, yo estoy contenta con la experiencia, con los equipos técnicos con los que he trabajado, agradecida a ellos y ellas, que han sido súper soportantes de mi experiencia. En España se dice que el funcionario es el empleado público de carrera con puestos fijos garantizados, y que por eso no tienen ningún interés.  Yo diría que, al contrario. Es gente que se prepara mucho, que está haciendo cursos todo el tiempo. Respecto de la cuestión de género, no surgió sola, pero cuando ingresé me he dado cuenta que estaba presente. Porque hace quince años que estamos dando cursos sobre perspectiva de género a las organizaciones públicas desde el Diputación de Barcelona. 

El municipio en el que estoy es muy pequeño, muy denso y con muy baja renta. Es un municipio de llegada de inmigrantes, que en cuanto pueden saltan y se van, entonces siempre es un municipio pobre, con carencia. Yo me encontré primero con que es un área muy grande. Llevo adelante la gestión desde planeamiento urbano hasta las ratas de la ciudad. Espacio público, nuevos edificios, nuevos parques, jardines, animales. Alguien que está en un cargo directivo con esa diversidad de temas debe encontrar un sistema de trabajo. Entonces, gracias al equipo, fui aprendiendo y como tampoco tengo problema en decir que no sé, eso también me ha ayudado. En principio les sorprendió mucho que yo no fuera “pues es así, porque lo digo yo”. Soy jerárquica, solo que primero no puedo contestar a todo, y segundo yo me voy a ir y ellos van a seguir. Más vale que lo hagamos entre todos, porque no da, que yo me vaya y se vaya al diablo lo que estemos haciendo. Algo importante es que hay varios técnicos que son de la ciudad y se han quedado a vivir en la ciudad. Eso me parece muy acertado. Yo siempre se los digo, claro, que habéis estudiado y que estéis aquí, trabajáis aquí, viváis aquí, vuestros hijos son de aquí…. O sea, me parece muy bonito, porque hay mucho compromiso. Entonces me parece que ellos y ellas tienen que estar implicados en las decisiones que tomemos, que es su sitio en todos los aspectos.

Mi cuestionamiento mayor es pensar yo no he hecho nada. Como es tan disperso y es tanto lo que hay que hacer, desde pequeñas o no pequeñas maneras de gestionar y de hacer el día a día, te quedas con la impresión de no haber hecho nada. O sea, la persona que estaba antes que yo gritaba todo el tiempo y se peleaba con todo el mundo y yo no me peleo con nadie. Creo que trabajan todos más contentos y más tranquilos. No sé si aporté algo en el urbanismo, pero en el bienestar laboral y en los compañeros y en trabajar juntos si, y me parece que eso también es otra manera de hacer. Porque no solo es llegar con una idea prácticamente nueva de aplicación en una ciudad, pero después, seguir gestionando de la misma manera antigua, es poco cambio.

El auditorio comenzó a llenarse otra vez, Zaida volvía a exponer en el mismo, para que el conjunto de mujeres y disidencias presentes pudiera aprovechar su viaje. La Ciudad del Deseo se disolvió entre el público para seguir escuchando.

Fotografías y cobertura: Colectivo La Ciudad del Deseo para Hábitat Ciudadano.

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Una respuesta a “LA CIUDAD DEL DESEO ENTREVISTA A ZAIDA MUXI”

  1. Me interesa poder adquirir su ultimo libro. Uds me pueden informar en donde??
    Gracias

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