LA PELOTA SIEMPRE A BUENOS AIRES

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En la Argentina, la aplastante supremacía económica de la metrópolis porteña sobre las capitales provinciales se refleja hasta en el deporte que más pasiones despierta en nuestro pueblo. Desde los inicios a la vera del tren a la “nacionalización” de Boca y River por sobre todos los demás clubes, un recorrido de ida… pero ¿sin vuelta?

La historia oficial dice que el primer partido de fútbol moderno se jugó hace 149 años en los terrenos donde hoy se encuentra el Planetario de Buenos Aires. Como muchos se imaginarán, fueron miembros de la comunidad británica porteña los que organizaron este primer match.

Desde aquella fecha lejana de 1867 al día de hoy, el juego pareciera haber entrado por la puerta inmigrante del país para extenderse por sus arterias hacia las demás ciudades. Y esas vías no fueron las viejas rutas que ya existían desde tiempos coloniales, sino un nuevo adelanto de aquella época, que sería fundamental para trazar la organización actual de nuestro territorio nacional: el ferrocarril.

Football, fútbol, balompié, fóbal, fulbo, “jugar a la pelota”, en Estados Unidos lo llaman soccer… hay tantas maneras de denominar a este juego que en este siglo y medio transcurrido pasaría de ser un gusto extranjero, elitista y minoritario del reducto inglés en la Argentina, a ser practicado por los empleados ferroviarios de esa nacionalidad, para luego derramarse hacia los demás habitantes del país: primero los otros ferroviarios no-británicos, luego, gracias al boca en boca, a otros gringos y los nativos, que lo sacarían del código gentleman de los sajones para popularizarlo y llevarlo al potrero, la viveza, el ingenio, la gambeta, los ingredientes argentinos que con los años consolidarían un fútbol cada vez más distinto y nacional con respecto al invento inglés. Hoy, en pleno siglo XXI, es indiscutidamente el deporte ¿o juego? nacional y el más popular y masivo, por lejos.

Si hoy analizamos un mapa del país en términos futbolísticos, rápidamente podemos advertir la macrocefalia, esa palabra tan repetida cuando se describe a la Argentina, y que compara la distribución ultra concentrada en Buenos Aires con una gran cabeza, de tamaño desmedido para el cuerpo que la sostiene. Así como la capital concentra el comercio, la industria, la población, el peso político y la infraestructura; así como los ingleses y los franceses trazaron nuestra red ferroviaria DESDE el núcleo porteño hacia la pampa y “el interior”, con el mero objetivo de extraer nuestra producción para llevarla rápidamente a los barcos, en el fútbol se generaron y consolidaron las mismas asimetrías y desigualdades estructurales que a esta altura de nuestra historia parecen continuar.

Si vemos como el modelo agroexportador utilizó el tendido de rieles y la apertura de una densa y bien desarrollada red de rutas como herramienta para explotar al máximo la región pampeana y desarrollarla en un contraste que se hizo cada vez más irremediable con respecto al resto del país, pareciera que éste fenómeno hubiera repercutido directamente en el poderío futbolístico, sobre todo económico de los clubes que hoy componen nuestra Asociación del Fútbol Argentino. Ya que el rasgo que se observa no es que se concentre en la región pampeana y en Buenos Aires la mayor cantidad de jugadores que se consolidan en primera división, en los clubes europeos y en la selección nacional, sino que es el aspecto económico el que incide en el poderío monetario de los clubes y sus escuelas de formación, alimentadas con decenas de niños que provienen en buena parte de las provincias que no tienen clubes locales participando de la Primera División, o en ciertos casos siquiera de la B Nacional.

La hegemonía futbolística va de la mano con la concentración territorial en un corredor La Plata-Buenos Aires-Rosario, en donde las ciudades de Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán suman sus equipos a la Primera División de manera más irregular. El eje del Paraná y el Río de la Plata domina los equipos más veces campeones de torneos locales, así como los que más cantidad de año permanecieron en la máxima categoría.

Esto no se condice, como se insinuó previamente, con un análisis territorial de la procedencia y el lugar de formación de algunos de los jugadores más trascendentes, representativos y legendarios del fútbol nacional. Solamente con la localización de las instituciones deportivas más sólidas y consolidadas como para poder absorber y atraer hacia ellas a las jóvenes promesas de todos los extremos del país: los clubes de primera división.

La superioridad en poder económico, político y comercial es de los dos gigantes Boca y River, seguidos en un podio por los otros tres grandes de Buenos Aires y alrededores Independiente, Racing y San Lorenzo, más los generalmente presentes Vélez, Huracán, Argentinos Jrs, Lanús y Banfield; Estudiantes y Gimnasia y Esgrima de La Plata; y Newell’s y Central casi siempre presentes desde Rosario. Santa Fe aporta alternadamente con Colón y Unión, mientras Córdoba recién este año puede tener en Primera División a dos de sus tres equipos principales (Talleres, Belgrano e Instituto) en simultáneo desde hace varios años. Mendoza marca la presencia de Cuyo con el club Godoy Cruz y Tucumán se ha incorporado muy recientemente con su Atlético, aunque en otras épocas fue San Martín el representante del Noroeste Argentino, alternado con Gimnasia y Esgrima de Jujuy. A las provincias de la Patagonia y al Noreste Argentino parece costarles mucho más consolidar, sino un poder económico fuerte, cuanto menos una institución con proyecto deportivo competitivo a nivel profesional para ganarse un espacio en la Primera División.

Revisando la tabla de la B Nacional (Segunda División) ya podemos observar una distribución más “federal” desde lo territorial, y hay lugar para que se destaquen en la tabla equipos que provienen no sólo de las capitales provinciales sino también de otras ciudades medianas. El Litoral es representado en este torneo vigente por Boca Unidos (Corrientes), Crucero del Norte de Posadas (Misiones), Chaco for Ever de Resistencia, Atlético Paraná y Juventud Unida de Gualeguaychú (Entre Ríos). Independiente Rivadavia (Mendoza) y Estudiantes (San Luis) son la delegación proveniente de Cuyo, mientras las regiones del Noroeste Argentino y la Patagonia sólo son representadas por Central Córdoba (Santiago del Estero), San Martín (Tucumán), Gimnasia y Esgrima (Jujuy) y Brown de Puerto Madryn (Chubut).

Figuras legendarias del fútbol argentino, así como destacados jugadores de gran actualidad en el país y el extranjero son originarios de los rincones más recónditos del país, pero si hay un rasgo que los aúna es que sea cual fuera su procedencia, debieron pasar primero por la maquinaria de formación y valorización económica instalada en Buenos Aires y las otras ciudades centrales. Podemos tomar numerosos ejemplos de los lugares más diversos del país: Ariel “Burrito” Ortega nació en la ciudad jujeña de General San Martín, relacionada históricamente con el cultivo de caña de azúcar, y fue formado por River Plate en Buenos Aires; Joaquín Correa forma parte del exclusivo plantel del Sevilla FC y nació en la pequeña ciudad tucumana de Alberdi, con menos de 20.000 habitantes actualmente, aunque su aprendizaje profesional lo realizó en Estudiantes de La Plata; Daniel “Cata” Díaz quizás se el futbolista más destacado de la historia de esta pequeña provincia, habiendo llegado a multicampeón con Boca Juniors y con una extensa carrera en el Getafe español, pero realizó las inferiores en Rosario Central; Ramón Díaz fue uno de los futbolistas más reconocidos de la liga francesa en la década de 1980 y es oriundo de la ciudad de La Rioja, aunque formado por River Plate; Gabriel Mercado también forma conforma plantel en el Sevilla y es el futbolista más destacado a la fecha que haya nacido en la chubutense ciudad de Puerto Madryn… pero criado en las juveniles de Racing de Avellaneda; Alberto “Beto” Márcico nació en Corrientes y a través de Ferrocarril Oeste también llegaría a ídolo del Toulouse FC, para luego regresar y ser ídolo de Boca, y su coterráneo José Sand es el máximo prócer de la historia de Lanús, luego de haber nacido en la pequeña ciudad de Bella Vista y haberse formado en las inferiores de River. Hugo Ibarra, formoseño nacido en El Colorado, tendría que pasar por el aparato formativo de Colón de Santa Fe para llegar a ídolo de Boca Juniors y tener pasajes efímeros por Portugal, Francia y España; Emmanuel Mas fue recientemente laureado en su ciudad natal de San Juan al dársele su nombre a un complejo polideportivo, ya que a su joven edad de 27 años ya es considerado el futbolista más destacado de la historia provincial; Enzo Pérez nació en Maipú, parte del Gran Mendoza, y se destacó primero en el Estudiantes campeón continental de 2009, para luego formar parte de la Selección Nacional que jugó la final del mundial 2014 y pasar a ser parte indispensable del Benfica portugués y luego el Valencia español; Jonathan Schunke (misionero) y Marcos “Huevo” Acuña (neuquino) se formaron en Almagro y Ferrocarril Oeste (ambos clubes de Buenos Aires y alrededores) para gozar actualmente de grandes presentes en Estudiantes de La Plata y Racing de Avellaneda. Carlos Izquierdoz, Ignacio Malcorra y Juan Manuel “Burrito” Martínez forman parte del aporte rionegrino al fútbol nacional y a planteles de méxico y estados unidos, mientras el joven José Luis Gómez, el ya consagrado en México Omar Pérez y el legendario René Houseman son jugadores destacados que comparten el haber nacido en Santiago del Estero.

Estos listados de clubes y futbolistas pretenden ayudar a una mejor conciencia sobre la realidad del fútbol en nuestro país: la cantidad de instituciones y de figuras está distribuida parejamente por todo el territorio nacional, pero por el contrario, el poder centralizado que domina los distintos ámbitos de nuestra identidad nacional, lo hace también en el del deporte.

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