LA PESADILLA DE LA CASA PROPIA

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Cerrando el 2019, el nuevo gobierno está trabajando en nuevas medidas para encontrar una solución a un tema preocupante: los créditos UVA. Su aparición durante la gestión anterior,  se materializó ante la supuesta inexistencia de los créditos tradicionales de acceso para la vivienda.  Hábitat Ciudadano entrevistó a Perla Figueroa, de Autoconvocados UVA Bs As. y a Fabián Bassani, Presidente de la Unión de Maestro Mayores de Obra de la Provincia de Buenos Aires, quienes expresaron como este tema está afectando a casi 170.000 hipotecados.                                                                                                                  

                                                                                                                     Por Equipo Editorial

En el 2016, el gobierno nacional promociona una política de acceso a la vivienda a través de créditos basados en una cuasi-moneda llamada Unidades de Valor Adquisitivo (UVA). A 4 años del inicio de esa política, la práctica indica que lejos de buscar el acceso a la primera vivienda o vivienda única de la población que lo necesitaba y que podía costear un crédito, solo fue una política para la rentabilidad de los bancos.

“Cuando a una le consultan por qué tomó un compromiso como los créditos UVA, claramente, una reflexiona mucho sobre su historia y sobre su familia. En el caso nuestro, tal vez el hecho de poder pensar un espacio verde para tus hijos, aunque sea pequeño, para que puedan jugar al aire libre.”

Perla Figueroa es una de las tantas damnificadas de los Créditos Hipotecarios UVA, hoy referente de Autoconvocados Provincia de Buenos Aires. Hay en el país mas de 170.000 familias en las mismas situaciones, y 40.000 solo en la Provincia de Buenos Aires. 

Se recibió en la Universidad Nacional de La Plata en el año 2000 y como parte de su proyecto de vida, como el de tantas familias y colectivos, soñaba con tener casa propia.

“Nosotros ya teníamos historial de créditos y lo habíamos podido cancelar en su momento, con esfuerzo, pero se había podido hacer. ¿Por qué no hacerlo nuevamente? Sabiendo que iba a ser un nuevo esfuerzo, estábamos dispuestos a tomarlo.

Fue esa idea inicial y el deseo profundo que les empujó a tomar la decisión, en la cual evaluaron su propio historial de pago, sin advertir que el crédito UVA estaba cambiando las reglas de juego.

El MMO Fabián Bassani, Presidente de la Unión de Maestro Mayores de Obra de la Provincia de Buenos Aires, revisó el tema durante el año 2017, para mostrar a clientes y colegas, la inconveniencia de tomar este tipo de créditos. 

“Si tomáramos como ejemplo una propiedad valuada en 100 mil dólares, el primer paso es convertir esa suma a pesos, para pedir el préstamo en el banco. El banco por su parte, genera un crédito con el antiguo sistema francés al 6,4% por lo que parecería ser un crédito común. Sin embargo, la base monetaria de estos créditos es una cuasi moneda llamada UVA, que se indexa con índice CER (coeficiente de estabilidad relativa), generando un incremento del capital del crédito. Una vez tomada la deuda en UVAs, el banco entregaba pesos al solicitante del crédito, que debía convertir a dólares para pagarle al vendedor.”

Esta cuasi moneda o bono se mostraba como  moderno, pero ocultaba riesgos importantes que poco tiempo después emergerían como bandera de lucha por parte de las familias y colectivos tomadores de créditos. 

Vale aclarar que la emisión de un bono vinculado a la construcción, cuya base sea una fórmula que integre diferentes variables, no es una mala propuesta para la captación del ahorro interno. El secreto entre algo que beneficie o perjudique al tomador del crédito es como se construye esa fórmula. Sin embargo, en este caso, con una economía en recesión, con un mercado de propiedades dolarizado y una sociedad que recurre al dólar como fuente de reservas, la sola aparición de un bono tampoco generaría amplios beneficios al conjunto de la sociedad. Posiblemente el sector beneficiario, debía ser otro.

“A mí me otorgaron el crédito en marzo del 2018 y en noviembre del mismo año ya estaba tomando contacto con otras familias que tomaron crédito UVA. No tenía un año mi crédito y ya sentía el impacto que iba teniendo en mi familia. Y ahí fue cuando empecé a indagar” nos cuenta Perla.

Fabián nos explica el primer problema. “Supongamos que la vivienda elegida efectivamente vale u$s100mil que, a fines de 2017, cotizaba a $18. Entonces su valor era $1.800.000. De ese monto, el 25% lo ahorraron el tomador y su familia, o sea $450.000. El préstamo entonces sería de $1.350.000. Sin embargo, el banco normalmente se toma sesenta días para aprobación de carpeta. En esos 60 días entre fines del 2017 y comienzos de 2018, el dólar no espero se fue a $20. La propiedad mantiene su valor en u$s100.000, solo que, a la fecha de aprobación de la carpeta, el tomador y su familia necesita $2.000.000 ($200.000 más que al inicio del trámite). El 25% ahora es $500.000 y el préstamo es $1.500.000. Los impuestos sumaron el mismo porcentual.”

Justamente Perla tuvo que enfrentar ese primer problema, recurriendo a créditos familiares para llegar al 25%. Por otro lado, el aumento del crédito propiamente dicho, implicaba aumento del monto de la cuota o alargar el período de pago, siendo solo posible la segunda opción, ya que estaba estipulado que solo un porcentaje estipulado del sueldo.

Luego, las medidas que fueron aplicando a nivel general, como fueron el desmanejo de la inflación, los tarifazos y la gran devaluación de salarios, sumada a la crisis que atravesó el país en cuanto al desempleo, terminaron impactando en los tomadores de créditos UVA de forma dramática.

“Si tomamos los valores de comienzos del año 2018, el UVA cotizaba a $24.43 la unidad. El crédito de $1.500.000 en UVAs daría un total de 61.400 más aproximadamente de 63.000 UVAs de intereses a 30 años. En total te daría 124.400 UVAs (alrededor de $3.040.000), que, dividido 360 meses, te daría 345,5 UVAs por mes. La cuota inicial sería de $8441 aproximadamente.  Un año y medio después, a fines del 2019 la cotización del UVA es de $45, y por lo tanto la cuota del aquel crédito es ahora de $15.547 aproximadamente un 80% más en 18 meses.  A esto se suma que si bien retiraste $1.500.000, al día de hoy luego de pagar alrededor de $216.000 y se debe $5.410.530.”

En el caso de Perla, el crédito casi ya supera el 60% de su ingreso, cuyo débito se hace directamente mes a mes de su cuenta sueldo. Nos cuenta que hubo familias que, como no tenían cuenta sueldo en el banco, la misma entidad les otorgaba un paquete que incluía una caja de ahorro con tarjeta de crédito asociada, de la cual se debita automáticamente la cuota del crédito. Hoy esas familias se encuentran doblemente endeudadas porque solamente llegan a pagar el mínimo del resumen de la tarjeta y a la cuota se le suma los gastos de la tarjeta y los gastos de refinanciación de deuda en tarjeta. 

Con eso logran que el banco no los registre como morosos porque en realidad no aparece el descubierto de la cuota del crédito de la familia, sino que, lo que aparece es quizás una morosidad en la tarjeta de crédito, pero no en el crédito hipotecario.

Uno de los argumentos del gobierno de Juntos por el Cambio para divulgar el éxito de estos créditos, se basa justamente en la baja morosidad. 

“Hay baja morosidad porque esta se trasladada a otros aspectos de la vida de las familias, que hace que justamente la calidad de vida haya descendido profundamente, porque las personas y las familias que han tomado este crédito, claramente son morosas en algún impuesto, han dejado de enviar a sus hijos a actividades recreativas, como pileta o cosas así. Se fue achicando absolutamente toda la cantidad de gasto que se podía y, obviamente, lo último que dejas es de pagar tu casa.”

Perla nos cuenta que a pocos meses de haber tomado el crédito ya sentía el impacto del aumento de la cuota. Fue entonces que decidió indagar. Escuchó a unas familias hablando en un programa de televisión y decidió contactarse con vecinos de La Plata que estaban en la misma situación. Había un antecedente de vecinos de la Ciudad de Buenos Aires que se habían autoconvocado, y en el caso de Perla, fue una de las primeras en ser parte de la organización de Hipotecados UVA Provincia de Buenos Aires, porque cuando empezaron a organizarse desde La Plata, empezaron a contestarles otras familias y colectivos del interior de la provincia.

A medida que fueron creciendo en número, se fueron organizando en Zonales, donde los distintos distritos se fueron autoconvocando, como por ejemplo Olavarría, Trenque Lauquen, Villa Gesell, Mar del Plata, San Nicolás, Bahía Blanca, Tandil, y entre los diferentes Zonales se constituyó una red Hipotecados UVA Provincia de Buenos Aires, que a su vez, está en vinculación con otras provincias en una red federal de hipotecados.

“Existen autoconvocados de todo el país. Sabemos que, obviamente, la Provincia de Buenos Aires tiene el 40% de la población del país, lo cual implica que el impacto que tienen los créditos justamente en las familias en la Provincia es muy fuerte. A nosotros en este último tiempo también nos han contactado muchas familias que han tomado créditos personales por autos. Entendemos que el sistema es el mismo: es absolutamente usuario, los términos en los que se está implementando.”

En la Provincia de Buenos Aires a través del senador Federico Susbielles, los grupos autoconvocados presentaron un proyecto de ley que declarara la emergencia. Estaban muy entusiasmados porque habían logrado llegar al recinto del Senado. Sin embargo Juntos por el Cambio votó en contra. A partir de esta situación,  empezaron un recorrido por el Congreso Nacional, donde encontraron varios proyectos de emergencia para los damnificados UVA. En abril de este año se unificaron. 

Más allá de los avances legislativos, dada la profundidad de la crisis, lo que los damnificados están pidiendo es la eliminación de este sistema, de la UVA como unidad de indexación de los créditos. 

“Hemos tenido, a lo largo de estos últimos meses, contacto con equipos, y de hecho hemos trabajado con equipos técnicos del Frente de Todos, que nos han escuchado, que nos han permitido sobre todo pensar cuál puede ser este trayecto de salida, en donde vemos nosotros que, frente a un país que está muy complicado, todos tenemos que hacer ese esfuerzo. Hasta el momento, las familias somos las únicas que venimos haciendo el esfuerzo, por eso para nosotros es muy importante que el nuevo Gobierno que va a dirigir este Estado logre que, quien más ha ganado en este sistema, que son los bancos, puedan ganar un poco menos. Este es un poco el sentido. Queremos honrar nuestras deudas, queremos pagar nuestras casas, pero en términos justos y equilibrados.”

Hoy el Banco Central, organismo con competencia en el análisis de la herramienta de Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) se encuentra revisando el mecanismo, buscando enfocarse en mitigar el efecto negativo que ha provocado, y centrándose en el criterio de esfuerzo compartido.

Fotos: Cecilia Molinaro / Archivo HC

Diario La Voz  / El Día (sitios web)

 

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