REPENSANDO LA CONVIVENCIA EN LA TERCERA EDAD

Por:

En la ciudad de Tapalqué, la Municipalidad inauguró en 2009 una experiencia modelo: el Complejo de Adultos Mayores (CAM), que nos sirve como excusa para el debate sobre la integración y la convivencia de los jubilados. Un barrio prototípico sin separaciones físicas entre sus viviendas y con equipamientos compartidos y diversos programas de actividades para enriquecer lo cotidiano.

Todo comenzó con la iniciativa del intendente Ricardo Romera, que ya había emprendido una serie de proyectos orientados a la acción social en plena post crisis de 2001, como la apertura de un cine público con precios económicos y descuentos para jubilados, y la creación de una fábrica de lácteos orientada a dar alternativas para los más perjudicados.

En este caso, Romera tuvo la idea luego de visitar un  complejo privado en la ciudad de Eldorado (Misiones). Considerando la demanda de atención y acompañamiento que tienen las personas de la tercera edad cotidianamente, supo ver que un buen número de pobladores de Tapalqué podrían conseguir empleo en este nuevo sector. En contacto con Alfredo Ibarlucía, interventor del Instituto de la Vivienda provincial en aquella época, utilizaron la estructura del Plan Abuelos -vigente desde comienzos de la década de 1990- y la adaptaron para este proyecto fuera de serie.

La ironía del destino hizo que el propio ideólogo no pudiera ver su propuesta hecha realidad, ya que falleció en marzo de 2004, sucediéndolo en el cargo Gustavo Cocconi, quien avanzó en la gestión paralela con el PAMI y el Ministerio de Desarrollo Social, en ese momento a cargo de la Dra. Alicia Kirchner. La inauguración pública de la primera etapa, consistente en el edificio del Centro de día, ocurrió en mayo de 2009. Pocos meses después, fue tardíamente habilitado por el Ministerio de Salud de la Provincia, con lo cual amplió su cobertura hacia las obras sociales, y en noviembre de 2011 fueron finalmente habilitadas las primeras 10 casas para poner a prueba el novedoso régimen de “vivienda tutelada” por parte del PAMI.

Así, la obra fue producto de la inversión de todos los niveles estatales: la Municipalidad construyó el Centro de día, la Provincia se encargó de las viviendas, y la Nación aportó el equipamiento e instalaciones.

La importancia dada por la Municipalidad de Tapalqué a esta obra, probablemente fundada en lo original y pioneril de la idea, hace que actualmente aparezca como uno de los principales íconos locales incluso en la página web oficial local, a tal punto que la colocan en imágenes a la par del balneario municipal y del gran cartel con letras de hormigón armado que marca el ingreso a la ciudad desde la ruta 51. Toda una expresión del orgullo del la gestión local.

 

 

El Complejo de Adultos Mayores gira en torno a 27 viviendas, de dos camas cada una, y orientadas a personas autoválidas. Las prestaciones básicas que se incluyen son equipos de aire acondicionado, heladeras, calefacción por radiadores, anafes eléctricos, baños adaptados para personas discapacitadas.

Para administrar el complejo, el PAMI se vio obligado a crear el ya mencionado sistema de “viviendas tuteladas”. Como comentaba en 2009 Gustavo Mengarelli -director del CAM- en 2009,  la idea principal era que “el adulto mayor pueda manejar toda su problemática de manera totalmente autónoma, con la ventaja de que ante una necesidad, nosotros estamos presentes desde el Centro de Día con atención las 24 horas de enfermería y de mucama”

El Centro de día o SUM del complejo realiza actividades cotidianas (talleres de teatro, de ejercitación de la memoria, funciones de cine, acuáticas en el balneario municipal, etc.), además del suministro de desayuno, almuerzo y merienda para otro conjunto de adultos mayores de Tapalqué, que son recogidos diariamente con una flota de dos combis. Por último,  está especializado en rehabilitación psicofísica, contando con un psicólogo, un terapista ocupacional, kinesiólogo, y equipamiento para gimnasias especiales.

Mientras el Complejo de Adultos Mayores de Tapalqué transita su período de prueba y perfeccionamiento, cabe preguntarse si la experiencia modelo será tenida en cuenta por el PAMI, por el Gobierno de la Provincia o por otros municipios para repetir en distintas escalas y contextos, que aportarán más información y conflictos para enriquecer y fortalecer el modelo. La libertad y eliminación de barreras físicas entre las viviendas, garantizando mayor vida comunitaria y una disolución de lo privado y lo público parece viable en una ciudad de la escala de Tapalqué, pero se presenta la duda de hasta qué punto sería sustentable en contextos de más densidad y conflictividad social, como las grandes urbes argentinas.

En las sociedades que avanzan rápidamente en un envejecimiento creciente de sus poblaciones, como es el caso de la mayoría de los países europeos, y comparativamente, en la zona central de la Argentina (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe), el tema de la vivienda para adultos mayores ha pasado a transformarse en una preocupación cada vez mayor, llamando al interés de profesionales para explorar y empezar a precisar mejor cómo debieran funcionar los establecimientos de última morada.

El triste precedente de los hogares geriátricos, permanentemente en la mira de los medios de comunicación por los repetidos casos de violencia, incidentes fatales y pésimo mantenimiento, son un llamado de atención que se renueva periódicamente sobre la crisis de la vivienda para la tercera edad y la necesidad de enfrentar la problemática con soluciones a la altura. Mientras históricamente, las familias mantenían a sus mayores conviviendo en el mismo hogar con sus hijos y nietos, y solían terminar sus días rodeados de sus conocidos, el progresivo “despegue” de las personas de sus padres, sumado al problema de la vivienda en términos amplios, ha ido eliminando del pensamiento de nuestra sociedad la posibilidad de mantener a los mayores bajo el mismo techo de sus hijos adultos y sus nietos, y es allí donde los geriátricos se han multiplicado, abarcando un rango de calidad y precio muy amplio, con las obvias consecuencias.

Parece fundamental que las instituciones y organizaciones especializadas en la temática de la tercera edad se enfoquen y reciban el apoyo del Estado y de entidades privadas en conjunto, para el desarrollo de experiencias superadoras, como es el Complejo de Adultos Mayores en Tapalqué, de manera que la sociedad pueda irse preparando para lo que parece ser un considerable aumento de la población anciana con respecto a los adultos jóvenes y los niños. De mantenerse esta tendencia en las próximas décadas, podría transformarse en un problema serio, y es este el momento de investigar soluciones y prever.

También te puede interesar

Villa Constitución, se ubica en el sur de la Provincia de Santa Fe, en un extendido frente costero caracterizado por la fuerte presencia de la barranca que enmarca el paisaje del humedal. Desde Hábitat Ciudadano seguimos recorriendo el país, compartiendo diferentes miradas y relatos de como se está enfrentando al COVID, territorializando nuestra serie de […]

La pandemia nos afectó en muchos aspectos, sin dejar de lado a la calle. Todo ha sucedido de forma drástica, siendo la movilidad desde lo urbano como un factor que no sólo cambió nuestras conductas laborales, sociales y hasta culturales sino también nos pone a pensar como colectivo como será el transitar hacia la nueva […]

Una respuesta a “REPENSANDO LA CONVIVENCIA EN LA TERCERA EDAD”

  1. Interesante la propuesta. Queremos replicarla en la provincia pero mas cerca de las grandes ciudades. De hecho hay grupos en facebook que estan detras de este modelo.
    Estaria conectarse con los que esten a cargo.

Send this to a friend