URGENCIAS, ESPECULACIÓN Y PROPUESTAS

Por:

El período 2003-2016 vio a la Argentina enfrentándose a una gran deuda en materia habitacional. El avance de la migración campo-ciudad y la concentración urbana sin planificación puso a la política cara a cara con la necesidad de soluciones rápidas y masivas. Como en cada número de esta sección, contrastamos los casos de tres municipios muy distintos para ver qué salidas se encontraron en cada uno de ellos. En este caso, profundizaremos sobre un ejemplo del conurbano bonaerense, uno de la pampa santafesina, y otro de la costa patagónica.

Urgencias y respuestas insuficientes en un partido del Gran Buenos Aires.

El partido de General San Martín fue fundado en 1864 sobre un antiguo poblado colonial conocido como Santos Lugares, que había sido sede de la famosa batalla del palomar de Caseros en la década anterior. Desde aquella lejana fecha a la actualidad, su territorio quedó casi totalmente urbanizado, elevando su población a 414.196 personas según el censo 2010, distribuidos a lo largo de 56 km2 de superficie dividida en 27 localidades internas.

Esto -según los datos oficiales de la Municipalidad- nos arroja una elevada densidad de 7.200 habitantes por km2; y si sumamos las condiciones de calidad de espacios públicos, la situación se vuelve más preocupante. General San Martín cuenta con escasísimos predios recreativos públicos, y con un simple vistazo aéreo a la vista satelital que nos ofrece Google ya es posible notar que las grandes manchas verdes del partido son ocupadas por entidades privadas, entre ellas dos clubes de golf, un liceo militar y un colegio privado. El resto de los espacios abiertos en la zona se distribuye en pequeñas plazas locales y un gran cinturón “verde” ubicado sobre los márgenes del río Reconquista y separado de la trama urbana por la gran barrera que constituye el Camino del Buen Ayre, una autopista trazada en tiempos de la última dictadura militar con el objetivo de coser una serie de parques de relleno sanitario donde se formaría el CEAMSE (Cinturón Ecológico de Buenos Aires), un proyecto del recordado intendente militar Osvaldo Cacciatore. La calidad ambiental de estos “parques” es hoy en día más que dudosa, ya que la cercanía de los ya mencionados rellenos sanitarios y numerosos vertederos de basura degradan tanto el aire como el agua de la zona, bajando la calidad de vida de los vecinos.

Si pasamos al tema estrictamente habitacional, la situación no parece más prometedora. Villa El Basural, Villa Hidalgo, Villa Curitas, Villa Costa Esperanza, Villa 8 de Mayo, son una seguidilla de barrios precarios y muy desfavorecidos por sucederse a lo largo del mencionado Camino del Buen Ayre, los basurales del CEAMSE y el nuevo Complejo Penitenciario construido junto a la autopista. Villa Sarmiento, Villa La Rana, Villa 9 de Julio, La Catanga, Villa Loyola y El Tropezón se suman como asentamientos informales de menor tamaño, pero insertos en la trama urbana más consolidada, a diferencia de los de la enumeración anterior.

Teniendo en cuenta todas las problemáticas ya mencionadas, a las cuales decidimos no sumarle una profundización en las áreas de Salud y Educación para poder adentrarnos directamente al área que nos interesa en esta sección, es considerable la emergencia general que sufre el partido en el área de vivienda y de calidad ambiental en general.

En este contexto, se destacan puntuales programas recientes de urbanización de villas como la Villa Hidalgo, a través del tendido de redes de servicio, créditos para la construcción de viviendas dignas y asfaltado de calles. Un conjunto de viviendas cercano, ubicado sobre la calle Libertad de la localidad de José León Suárez -y muy cercano a uno de los Centros de Disposición Final del CEAMSE- comenzó a construirse a fines de 2009 y parece estar casi totalmente detenido en su obra desde mediados de 2014. Al momento, nos resultó imposible acceder a más y mejor información sobre este complejo habitacional y el porqué de su demora y abandono temporal.

Un panorama más alentador resulta la reciente construcción de un barrio del Plan Pro.Cre.Ar, levantado en tierras de propiedad estatal que estaban vacantes en una parte del barrio militar Parque Gral. San Martín, ubicado cerca de Camino de Cintura y calle Triunvirato. En estas 4 hectáreas y media de superficie, la ANSES se comprometió a fines de 2012 a construir 488 unidades de vivienda, y en enero del año siguiente, se hablaba públicamente de “una inversión estimada para la contratación y ejecución de $197.418.651.43” y un plazo aproximado “de un año y medio”. Un año después, la obra estaba en ejecución por parte de Conorvial S.A. y Centro Construcciones S.A, y por lo que pudimos observar, ha avanzado con continuidad a lo largo del 2016.

Según comunica Conorvial en su página web oficial, el proyecto urbano se trata de “departamentos en Propiedad horizontal en edificios de 3 pisos y unidades tipo dúplex.” Además aclara ciertos detalles técnicos como el uso de “sistema constructivo tradicional, mampostería de ladrillos cerámicos, carpinterías de aluminio, instalaciones sanitarias, gas, contra incendio, eléctrica y provisión de equipamiento fijo.”

En paralelo, la ANSES sorteó créditos para particulares con terreno ya comprado, y en enero de 2013 se anunciaba que “324 personas – de 428 inscriptos – resultaron favorecidas”.

Avances y conflicto en una ciudad industrial de la pampa húmeda.

El departamento Constitución es la división administrativa que tiene como cabecera la ciudad de Villa Constitución, en la punta sur de la provincia de Santa Fe, lindera con el norte de Buenos Aires. Su capital y principal núcleo urbano es un asentamiento de categoría “ciudad intermedia”, ya que su población no superaba los 50.000 habitantes al momento del censo 2010. Fundada en 1858, se mantuvo como un pequeño pueblo hasta mediados del siglo XX, cuando durante el período peronista y el modelo desarrollista de Frondizi, se instalaron una serie de industrias pesadas que dieron a la ciudad el empuje para el crecimiento y una fuerte identidad fabril y gremial, clave en las siguientes décadas.

Así, el tejido urbano de Villa Constitución muestra una buena parte de la ciudad compuesta por extensos barrios planificados y construidos tanto por el gobierno, como por las empresas allí instaladas, tales como la siderúrgica Acindar, la textil Cilsa y la Aceitera. Podemos observar claramente un núcleo fundacional con el clásico trazado en damero de las ciudades argentinas, y desde sus límites hacia el norte, el sur, y el oeste, el crecimiento progresivo de la ciudad en base a los sucesivos conjuntos de vivienda planificada. A este esquema hay que sumarle la tendencia de los sectores de menos recursos, de instalarse a lo largo de la vera del río, probablemente por cuestiones relacionadas con la inundabilidad y la mala calidad del suelo que seguramente hayan sido las que impidieron que esa franja se transformase en un barrio privilegiado por las vistas al Paraná y la cercanía a una posible costanera parquizada.

Como conclusión, podemos ver utilizando las herramientas satelitales que tomaron imágenes de Villa Constitución en los últimos diez años, que en la ciudad han crecido ambos aspectos característicos: tanto la expansión de los barrios planificados y gestionados por el Estado (en sus diversos estamentos) como la densificación y crecimiento de los barrios precarios o asentamientos informales en la zona costera.

En cuanto a las obras realizadas en materia de vivienda, podemos observar a simple vista que la ciudad ha crecido en torno a tres nuevas urbanizaciones en espacios vacantes dentro de huecos en el tejido urbano o bien sobre sus márgenes, al tiempo que se ha densificado el asentamiento informal que crece en torno a la planta depuradora de aguas al norte de la ciudad. Uno de los principales barrios en loteo reciente, la llamada Villa Don Carlos, ha sido motivo reciente de una fuerte controversia pública por una presunta estafa a sus adjudicatarios. Aunque la información precisa escasea o incluso fue borrada de los buscadores en internet, pudimos averiguar que fue llevado adelante por la inmobiliaria Gilli y la constructora Grupo Lands, y que ya a mediados de 2015 los beneficiarios del loteo reclamaban ante la Municipalidad y el Concejo Deliberante por las demoras en el avance de las obras de infraestructura general y por la falta de respuestas de parte de los desarrolladores. Si bien se trata de un emprendimiento privado, los futuros perjudicados por la supuesta estafa inmobiliaria denunciaron la complicidad y la utilización política por parte de la administración local en torno a este proyecto.

Trabajo intenso en un polo petrolero de crecimiento incesante.

Por último, el Departamento Escalante en Chubut, concentra la mayor cantidad de población de toda la provincia, aglomerada casi en su totalidad en la efervescente Comodoro Rivadavia y sus ciudades y barrios satélites. Fundada en 1901 como puerto dedicado a la producción agrícola de los colonos galeses de la zona, fue en 1907 cuando se descubrió petróleo en el subsuelo de la zona y a partir de ese evento, la historia de la ciudad quedaría ligada a la difusión y hegemonía de este combustible durante el siguiente siglo. Si analizamos los últimos 50 años de Comodoro Rivadavia, observaremos que por cada período intercensal, la población aumentó en cantidades fluctuantes entre 20.000 y 40.000 personas. El único lapso en el cual el crecimiento se estancó fue entre 1991 y 2001, cuando las políticas de privatización de YPF en el gobierno de Carlos Menem llevaron a la reducción de la ex empresa estatal y al cierre de numerosos sectores productivos del área. Aún así, en el último período entre 2001 y 2010, la población llegaría a sumar 40.000 nuevos habitantes.

Esta característica incesante y voraz del crecimiento comodorense ha chocado permanentemente con el hostil territorio donde se fundó la ciudad, encerrada por acantilados y rodeada de cerros y montes áridos que interrumpen y enmarcan el tejido urbano. La mancha de la ciudad se presenta en las vistas satelitales como un manto que se escurre entre picos y zonas, atravesando desfiladeros entre los picos para luego poder expandirse en pequeñas planicies fragmentadas en medio de la estepa patagónica. El clima es árido y hostil, con vientos de gran intensidad y tormentas de polvo y aire seco que la hacen una ciudad poco amigable ambientalmente, y dan un valor de estoicismo a los más de 175.000 comodorenses que habitan una de las tres ciudades más pobladas al sur del Río Colorado (sólo superada por Neuquén y sucedida por San Carlos de Bariloche).

¿Cómo responde el cuerpo urbano a ráfagas de crecimiento tan intensas y sin pausas? Buena parte del tejido de la ciudad está conformado por barrios planificados por el gobierno y las empresas petroleras que dan vida y empleo a Comodoro Rivadavia. Uno de los más importantes en términos históricos es el conocido barrio 30 de Octubre (también conocido como 1008 viviendas), un conjunto de típicos monoblocks bajos edificados durante el período de la última dictadura militar, y hoy acuciado por problemas de mantenimiento y degradación edilicia y ambiental, al tiempo que le ha crecido alrededor un asentamiento informal como reflejo vivo de la falta de planificación en las últimas décadas. En la última década, la ciudad continuó su expansión en materia de urbanización y vivienda sobre diversas localidades periféricas, siendo la más reciente la urbanización conocida como Kilómetro 12, hace poco renombrada “Gesta de Malvinas”, donde el gobierno provincial impulsa la construcción de un total planeado de 540 viviendas, de las cuales se encontraban en ejecución las primeras 300 en septiembre de 2016.

A esta iniciativa estatal se le debe sumar la acción de cooperativas de construcción, como la 9 de Agosto, que han tenido una acción destacada en materia habitacional en estos años.

Podemos contrastar situaciones diversas tanto por continuidad histórica como por políticas recientes. Observando los municipios elegidos, vemos que en el caso de Villa Constitución y Comodoro Rivadavia, buena porción del tejido urbano está históricamente constituido por barrios planificados y obras tanto del Estado como de cooperativas de vivienda. Quizás la diferencia puede radicar en que la geografía de ambas ciudades sea totalmente disímil, logrando que en el caso santafesino los nuevos barrios se hayan adosado al núcleo urbano tradicional sin barreras ni separaciones notables, mientras en cambio, en la ciudad de la costa patagónica, el relieve accidentado y el crecimiento fragmentario de los distintos asentamientos genera naturalmente una mayor desconexión entre los sucesivos ensanches urbanos, a la vez que el clima seco y ventoso dificulta el mejoramiento de la calidad ambiental a través de la forestación y la creación de espacios verdes que sean lugar de esparcimiento y recreación de los vecinos. En ambas ciudades de categoría mediana y grande, los municipios cuentan con la posibilidad de mayores superficies aún libres para la urbanización o traslado de población de los asentamientos precarios que se suceden en diversos tramos del tejido urbano.

El ejemplo de General San Martín es de una complejidad y escala mucho mayores,  y arroja un diagnóstico más alarmante que pide con mayor urgencia la acción por parte del Estado en el mejoramiento de condiciones de barrios hacinados y precarizados, al mismo tiempo que los escasos conjuntos desarrollados en la última década deberían ser concluidos con celeridad, teniendo en cuenta la demora y el abandono que han sufridos aún a pesar de ser obras de muy pequeña escala con respecto a la gravedad del problema habitacional en este denso partido del Gran Buenos Aires.

También te puede interesar

Villa Constitución, se ubica en el sur de la Provincia de Santa Fe, en un extendido frente costero caracterizado por la fuerte presencia de la barranca que enmarca el paisaje del humedal. Desde Hábitat Ciudadano seguimos recorriendo el país, compartiendo diferentes miradas y relatos de como se está enfrentando al COVID, territorializando nuestra serie de […]

La pandemia nos afectó en muchos aspectos, sin dejar de lado a la calle. Todo ha sucedido de forma drástica, siendo la movilidad desde lo urbano como un factor que no sólo cambió nuestras conductas laborales, sociales y hasta culturales sino también nos pone a pensar como colectivo como será el transitar hacia la nueva […]

Send this to a friend